viernes, 30 de marzo de 2012

Jamila Medina (Holguin, 1981)


Jamila Medina Ríos
(Holguín, 1981)

Poeta, narradora y ensayista.

Graduada de Licenciatura en Filólogía, perteneció al grupo Vórtice, y cursó el Taller de Técnicas Narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso en 2002. Fue editora y codirectora de la revista Upsalón, de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. En la actualidad funge como editora de Unión.

Ha publicado los libros:

Huecos de araña (poesía), Ediciones Unión, 2010 (Premio David 2008).
Primaveras cortadas (poesía), Proyecto Literal, México DF, 2012.

Posee inéditos los poemarios Anémona y El arte carnal.

Como cuentista ha publicado Ratas en la alta noche (Malpaís ediciones, México DF, 2011) y Escritos en servilletas de papel (Ediciones La Luz, Holguín, 2011).

Además, ha sido distinguida con Premio Alejo Carpentier de Ensayo, 2012, con su obra Diseminaciones de Calvert Casey.

Reside en La Habana.

( Dirección de correo electrónico: editora@uneac.co.cu )


del libro Huecos de araña, 2010
LANGUSTIA

Textos textos textos
tejeduras
lanzaderas
te (a)saltan sus gritos sobre la cabeza
te brotan de ella como pétalos
y de pronto: tienes toda la testa coronada
espinada de palabras

no es saludable (pare)ser un girasol
–dios no amanece
y húrtante el sitio de mirar
camino
desolado–
no es saludable la cabeza laureada
se deshoja después
como rama segada desde el invernadero
y los cristales que habían crecido en ella
quiébranse callados
apáganse: de velas
chisporrotean hacia dentro oh llama
demasiado arrimada al ventanal
abrupto
abierto

dejarse crecer la cabeza hacia dentro
–anahidrópica–
cierra todas las bocas que te hablan al oído
las venas muerdan(te)
huye de las compuertas los poros el encaje
cuida retrato de ti

si continuas dejando que te bailen
esos textos textos sobre la cabeza
que no te acabas de cortar
de hacer una sangría para extraer lo otro
si dejas se te prendan
ataduras al cuello
hilos que te indican pasadizos afuera (out of out of)
carne haciafuera de ti
si dejas que se aten cada uno a tu mano al pie
la mejilla (ofrecida):
repicarás en cien pedazos disgregado
–carnero
partícipe–
ojos colgando carafuera

es lasfixia lo que debes construir
hacia ti has de inclinar tu frente tuya
desdoblarte hacia ese espejo que has dejado empañar
enlutado (harto de barro)
la boca abierta la mirada
como lapa al cristal
–observante del otro–

ta(r)jas ta(r)jas ta(r)jas
taxidermia de ti
sembrarse un sitio y zambúllete en tu boca :
gargantabajo para siempre.

no quiero ver(te) burbujas
barbotear borbotear desde tu labio
desesperado hálito
nostálgico del otro
palabras sueltas que pretendan (ll)amar
–aludan–
referente
reflejo

respiradentro
tala tala tala
ten el pulcro civismo de presentar al aire:
una cabeza (por fin) descoronada.


EMIGRO.
Hay algo ahí con la desposesión:
raíces sin tener dónde agarrar.
Mi padre vuelve a La Vana.
La sometía a los 19 sobre un jeep
(la lid de los rebeldes frente a los inadaptados
los soldados contra el francotirador).
Mi madre viene después
como saliendo de un túnel de ventanas:
a su espalda veo Holguín luminosa
a sus espaldas, más allá, Baguaní abandonado
alzado en casas de pilotes
madera americana bien cortada
para dejar correr el aire.

Mi padre y mi madre.
Vienen descoronados.
Por ver si pongo un huevo
apretujo mis raíces en un hueco de araña y
asegurándolas con caca y con saliva
les prometo crecer.
Padre maneja lentamente recordando los semáforos
de noche no porque no tiene luz el carro
de noche no porque no veo bien
(sólo me preocupa el destello de La Vana 60
la de noche en todavía mediodía
en su ojo azul
el todavía poderoso).
Madre pregunta si en el Habana Libre vive alguien
todo el tiempo
puntualiza
mientras mi padre.......sin paciencia....... asiente:.......que sí...... que una.........propiedad lineal.

En el Ministerio del Trabajo ofrecen plaza al emigrante
en las enormes oficinas del Ministerio de Vivienda
los empleados mueven rítmicamente la cabeza
diciendo NO
política de desarrollo de ciudad
política de desarrollo de un país.

Padres
hasta aquí hemos venido...... prométanme que sólo a pernoctar:
Irak aniquilada, las ondulandes avenidas de la noche de Egipto
Canadá escurriéndoseme como nieve entre las manos
Madrid, Checoslovaquia, Rusias de mi cabeza
no pueden haber sido sólo puertas ilusorias
que conducían hastaquí.

De parque en parque vagamos........................ al comprar algo
buscando dónde sentárnoslo a comer
como las personas.......................................... dice mi padre con seguridad.

Báguanos parpadea
parpadean Las Villas
el club de béisbol las fiestas de disfraces
donde ganaban invariablemente mis abuelos
la mata de cerezas y el aljibe del patio
el columpio debajo de la guayaba y de las uvas
mi cara com(o) un lirio asomada a un ventanal
parpadea El Infierno
mi padre nació desnudo y en el infierno...... por variar

las chimeneas
del central
relumbran
(las dos............. no este muñón)
juntando................. el bagacillo
para la ropa blanca del sábado

relumbra al sol la casa de mi abuelo Luis
levantada frente a un árbol del que nadie puede recordar el nombre
y al cruzar:
la vacada calmosa
parpadea Sancti Spíritus;
tras la casa de mi abuela Victoria
–mi padre dobla con un giro suave–
anidan el cine y el parque municipal de Baguaní
con el invariable monumento a la madre...... cívico/pulcro homenaje de la masonería
veo las casas de pilotes alzándose de nuevo
derruidas
para dejar correr mejor el aire
por la avenida viene llegando viene subiendo el carnaval
yo vuelvo
a huir del bambolear del muñecón
y dejo de mirar a los ojos de mi madre
cuando comienza a desfilar Holguín
(la escalinata y el valle respirando tranquilo, ajedrezado
fiestas de mayo y de noviembre y de enero
el barro frío del piso del Parque San José
y la distinta sombra de las plazas a las distintas horas).

Padres
los he traído a la Vana
traigo también la cabeza descubierta
la postal de esta ciudad
pegada con caca y con saliva
no se va a sostener dentro de mí
allá está el oro de mis pies
recuerdos nítidos que puedo sin equivocarme repasar
como al collar de caracoles de un día en el lago de Fayoum
(IrakEgiptoBaguaníSanctispíritusCanadáMadridChecoslovaquiaHolguín...Rusias de mi cabeza).
Parpadeo
cierro los ojos……enrollada…...en mis raíces como…...en un velo denso
para dormir y regresar.



del libro Primaveras cortadas, 2012
(1936-1972)
GRAND PRISMATIC SPRING
sobre la enorme primavera del lago en el parque de la piedra amarilla
esteras de bacterias...... entretejen la gran balsa azul de Flora
–estéril por la fiebre de un fondo de alta profundidad
pero tan maravillosamente multicolor a los lados
que las parejas desandan por los senderos
de madera apuñalados en el aire
sobre cuatro patíbulos.

Salta
del géiser
(un box spring)
el bosque virgen que no quisiste abrir
aunque espumaba a rabiar –como un alkazelzer en un vaso–
y ella quería contarte lo que acontece antes y después de la muerte (de la noche).

La sirena del fango cuya belleza sobrenada en un manto de invertebrados acuáticos
(gusanos…...caracoles…...cangrejos libélulas……pulsos de mujer)
no reina abajo;...... deja tu inmensa balsa quieta.

La primavera
es todavía balbuceante
pero el verano aquí......rompe en humores ácidos (rojo lima)
y el invierno la arropará en un verde fronda...... verde capullo destripado:
su huevo en ninfa larva pupa......y sola tú podrás al fondo refulgente de la charca
dentro del lago cruel: bocas pintadas de polichinelas......con hilos de oro como la cara...de la princesa Wan Dou sobre una de las jade(antes).......................................2.600 teselas.

Te dejaré que lleves...sanguinolento el sexo bajo un abrigo blanco.................. de plumón
y la mano enjoyada con alguna otra mano de mujer cortada (quizás Norma J. Baker:
con los dientes blanqueados puntualmente en seconal)
que se te ajuste suave en la muñeca.

Rema y calla rema y calla chupa y rema
entre los ojos de buey del camaleón......veo un campo de algas trepadoras
de pulpos color vino y cabezas con pañuelos...... que llenan de grafitis la lengua de tu voz
alzo esta cas/ja de música hasta la concha de tu oreja
escucha,......... son Les Quartiers de París:
una espiral de alcantarillas circulares
donde flotar en la stultifera navis.

La piedra de la locura, la piedra lunar, la piedra angular,
la piedra
filosofal
se puede extraer por la nariz y embalsamarte rápido
o puedes dejarte podrir emparedada en tu propio cuerpo
de junco de molino de trigo.....de mancuerna de espigas..... del arroz.

Del lodo
una capa infame
con incrustaciones de gusanos
medallones de almejas……crujiente frufrú de cuerpos de libélula:
serás de hierro entonces……un hierro al rojo vivo
que cunda entre los muslos cuando elijas
(ser Blanca Buda)

hasta que entre el invierno:
y seas de un verde ojos dormidos
un verde rabia de mujer y un verde
uñas de Sally Bowles
que en medio
de la nieve
calado
se atraviesa vertical: un árbol en vez de bulbo/a en flor.

Sobre el agua
del deshielo se podrán
rearmar para ti todas las muertes
caleidoscopio......con los iris......arrancados
en Yellowstone, THE GRAND PRISMATIC SPRING.

En corredores
púrpuras
y malvas:
soberbia
pudriendo lento
–como crece una alfombra
tejida a mano–
espinarás primero suave
y el oasis
irrumpirá violentamente por abril:
huertos de lilas
todas las lilas
vivas y muertas
a deshojar
en mayo.
Serás podada rigurosamente
prýgai, visná
(salta, salta, primavera)

acorralando

el jardín raja en ti.


LOS INV/FIERNOS POSIBLES

En un hibernardero
duermen
los posibles ventanas
y balcones
miran a un claustro verde...
dentro de un edificio
también verde
donde perdí una cinta
hace 25 años.

Salomé me han llamado, y Salma me han llamado, y Najla, Nadia me han llamado, me han llamado Roxana Wanda Zoe, Magidée Raymond Rimbo Sylvia Djuna Naghá, María Luisa Alejandra Teresa Willms del Montt, Julia o Julián, Rosalia (una rusalka balanceándose en columpios de lianas, peligrosa en las aguas, de las semanas de Pentecostés). Frondosos, sonrosados, nombres turgentes como espigas, con la pereza del cerezo, la explosión resinosa del azar. Ofelia, Rub¬én, Hamlet; Maryla, Marina y Anaïs: nombres esmaltados en las embocaduras, tocados con engastes de azurita y cinabrio, me llamé. Casi nunca desposada, tal vez, menos veces hombre que mujer, en los yermos del Valle de los Artesanos, cerca del Valle de las Reinas, y los Reyes: una delineante del Señor del Lugar de la Verdad, despierta entre edificios blanquecinos. En Medina del Campo y en Campo de Montiel, en Medina de Pomar, Medina-Sidonia, Medina de la flor del azahar.

Por alambiques-páramos, fue traído el aceite del orujo de Al Mansur a la almazara, limando en seco, desollando los encajes. No era aromático. Pero llegan a saber bastante bien, antes de mezclarse con el aceite virgen, los despojos de aceitunas malolientes, hábilmente triturados los residuos / de sus huesos y su piel.

Soy esta puerta. Septiembre por la tarde, hora de uvas y de olivos.


ISLARMADILLO

Bajo el ojo del huracán
en la fauce abierta del Caribe las islas se anillan como gusanos
con ojos alargados de carnero
a la deriva como carne de cañón

islas balando
desraizadas

islas violetas

isla como el morado de la zarzamora
isla como la malva
–artificial y hermafrodita
como la lila
–degollada
islas filosas de coralina
–que se cortan al combarse
blandas como el sargazo
–como el lagarto por debajo
islas de índigo
–líquidas como anémonas.

Hay una isla fugando
imitativa
isla girándula
el armadillo calvo, el armadillo gordo como un cerdo
que baja
por galerías en la tierra
su cueva en espiral como sus huesos
–un hueco redondo, un huevo–
es su blasón en la corteza.
El armadillo en la humedad
y el armadillo en la sombra de la tarde...... expandido.
La cópula un segundo
ensimismarse, sólo el esfuerzo de un suave tirón
de carne
trunca.

Bajo la luz ultravioleta / que ennegrece la plata
mirándose en las aguas de lavanda
quién pudiera pescar la joya blanca de la primavera.



del libro Anémona, inédito
FUR(N)IA

El ejercicio de la escritura apostado fuera de la escritura y escindiéndola con el rabo del ojo. Una cisura practicada en una escritura que se insiste furnia.

Huecos de araña, huecos de nariz, boca, cuencas de ojos, oídos, vulva, vagina, bahía de bolsa, ombligo, ano. E incluso el descubrimiento de intersticios bajo la lengua, entre los dientes y la encía, debajo de la rodilla, encima del codo, en la jabonera de las clavículas, en los 16 arcos entre dedo y dedo de los pies, en las axilas, en el vacío de las manos juntas y de las manos echadas hacia atrás, en las comisuras, en las arrugas de la frente, en los labios agrietados, en el hedor de las patas de gallina, en la hendidura de la entrepierna, bajo el peso de las trenzas y los senos, en la nuca rendida, en la blandura del tobillo, en los valles y altozanos del vientre, en la morada debajo de las uñas, en los pliegues ilegibles de las palmas de las manos, en las furnias rajadas del nudillo. Mujer agujereada, mujer (alfombra) arrollada, mujer (paracaídas) plegadura.

Mujer ubre y odre y útero. Mujer embocadura de río. Máter. Materia. Madreperla sobre madrépora. Madre-del-verbo. Ave María. Damajuana.

Un cuerpo que desea a otro que soba y orada. Lecho de arena y concha, para ser (des)hollado. Playa, puerto, embarcadero, varadero, abrevadero, aliviadero, bebedero de yeguas y de patos.

Huevo. Ovario. Canasto.

Mujer de mimbre, caña flexible, cáñamo, flauta dulce, espiga, lirio desmadejado. Mujer de estambre. Punta bordada de mujer....

El ejercicio de la escritura como un latigazo en la carne para abrir zanjas y liberar fluidos. Mujer orines, mujer sangre, mujer fécula, mujer leche. Avalancha riada. Arrollo murmullo. Espumarajo arcada. Balanceo de columpio mujer. Nanadora. Acunadora. Sanadora. Vaina.

El ejercicio no como la erección de un panóptico sino como una obturación, ensanchamiento de la dilatación del ser habitada, explorada, cavada, perforada, aserrada, rajada, acribillada, trepanada, traspasada, desabrochada, desvirgada, defenestrada, abierta. La mujer la porosa. La leporina, la li(e)bre, la leprada. Y el ejercicio como una amputación de lo que no tiene y sobra. Matadura del padre al excavar la raja. Matadura de la madre al ejercitar el equilibrio con las manos extendidas sobre el cordón umbilical, y saltar la cuerda, hacer pulsos, tobilleras y argollas de narigón, y jugar al ahorcado. Clava y clavadura. Encaje: con un ejercicio haciadentro y haciafuera de inserción y deserción. Furia y furnia.

Una escritura que se insiste ensenada tiene una rabia una península confesa, oracular. El armadillo que se encueva, que se acoquina, que se aova, que se empolla, puede empezar a vomitar garras lenguas tentáculos pezuñas. Extremidades. Palpos, pulpos. Vecindades. Mano en la oscuridad. Arañazos hilos. Lengua anhelante. Imán. Hambrunas. La escritura vaso constrictor, la escritura contenida, la escritura conteniendo ser la escritura abrazo. La voz de sirena corporizada perfume, pañuelito al viento, valla de publicidad. Mujer brazo gitano. Mujer brazo, duro, de la ley. Magnolia de acero. Magdalena desleída en el té, que atrae poderosamente… recuerdos. Lágrimas de cocodrilo. Estalactitas. Casimbas ojo del invierno. Mujer tijera, cuchillada, estaca, pica hielos, dientes de peineta, de sierra y de león. Mujer pasamontañas. Armadillo en chino: como el animal engalanado para cruzar la cordillera. Mujer muralla. Mujer fusta de cobra. Aviborada.

Mujer pócima. Una escritura que mata a la mujer alargando su veneno, si se deja crecer la lengua y se autosacia o penetra, como un ouroboros infernal. Hermafroditismo en el tacto. Una sensibilidad que se empoza y se amordaza con su propia tentación.
Saca tu lengua, mujer, de la carnada. Cierra la boca. Los negros no se ríen alto, las mujeres no se abren tanto para comer o bostezar. Tápate eso, cochina. Una escritura que se mira y cuyo clítoris crece de excitación verbal es de temer. La furia en furnia. Silenciada. No la furnia en furia. Llamamiento. Llamarada. Esa mujer anémona. Hágase una p/hiel líquida que apague a la ninfómana. Ábrase mujer linfa. Apurar el trago amargo, probar con la lengua una escritura sin muerte ni grito ni dolor. Sin hincar las rodillas… sobre granos de trigo. La letra con sangre entra. Déjate hacer. Dejarse hacer. Dejarse ser…



del libro El arte carnal, inédito
CASCANUECES O SALTO MORTAL DEL MANATÍ

Una hebra tirando de un carrete de hilo
un filo
acaso indefenso
solitario
que gira y tensa y va a enredarse en la maraña.

Así mi cuerpo-alud entrando en el amor
así jalándote
con la mano rapaz que descapulla
con la boca-cuchilla
que haría de Dios una descabezada mantis
un rescoldo
un muñón
un deslenguado eunuco.

En un salón de espejos y laberintos reflejados
el llanto locuaz del manatí
del cuerpo-madeja, el abatido tiovivo
penden hilos pegajosos de araña o de pelele
en la garganta y las narices –demoradas–
traigo un río de gusanos
un remolino de víboras
ensimismado el cuerpo se revuelca en sí
una boca espumosa persiguiendo una cola.

Cuando grazno erizada de preguntas
y brinco como el carnero
como veleta en pánico
no se descaman los hilos
no se parte la nuez
que queda dada a tu saliva
brillante
como una perla al centro de las valvas
como un ojo expectante
una nariz que aceza
el corazón de la col.

El pólipo
se te deshace solo entre los labios
cuando rozas
para explicarme tu estrategia:
cae el cuerpo y cae –sin fuerzas–
la cabeza.

Con las castañas de los dientes
con el pulso muerto
extirpas
el ramillete de sangre
¿qué mayor importancia lleva un coágulo?

Sé que arrasas trituras diluyes deslíes sorbes
los centros blandos de mí
los lechos de los ojos
las cuencas de las rótulas
toda raíz nudo que mane
encerrado en las valvas de la col.

Qué torres
levantarás donde se alzaba el dedo engarrotado
el eje de la espiral del caracol
cuando retires las pinzas:
tus manos-cascanueces
tu tembloroso cetro.
Qué reinos
levarás en la explanada
que queda quieta
balbuceante
esperando el embate.
Con qué ríos repoblarás los lechos
cuando sorbas lo seco
y yo dance todavía
enceguecida entre espejos
creyendo huir o que entras
en mi ingenio de hilos.

Qué desierta la noche del festín:
un armadillo
como una langosta abierta al medio
descansando en la mesa.

domingo, 25 de marzo de 2012

Luis Lorente (Cardenas, 1948)


Luís Lorente
(Cárdenas, Matanzas, 17.03.1948)

Poeta.

Especialista literario, es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Ha publicado los poemarios:

Las puertas y los pasos, Ediciones Unión, 1975.
Café Nocturno, Ediciones Unión, 1984.
Ella canta en La Habana (plaquette), Ediciones Matanzas, 1985.
Como la noche incierta (junto al poeta Aramís Quintero), Ediciones Matanzas, 1991.
Aquí fue siempre ayer, Ediciones Unión, 1997.
Esta tarde llegando la noche, Casa de las Américas, 2005.
Más horribles que yo, Ediciones Matanzas, 2006.
Fábula lluvia (antología poética), Ediciones Unión, 2008.
El cielo de tu boca, Ediciones Matanzas 2011.

Parte de su obra ha sido recogida en numerosas antologías editadas en Cuba y en el exterior.

Por su obra ha sido distinguido con:

• Premio David de Poesía, UNEAC, 1975 (por Las puertas y los pasos).
• Premio Casa de las Américas, 2004 (por Esta tarde llegando la noche).
• Premio de la Crítica, 2004 (por Esta tarde llegando la noche).
• Premio de la Crítica, 2007 (por Más horribles que yo).

( Direcciones de correo electrónico: mariaga@enet.cu - charo@cubarte.cult.cu )


AGUA MUSTIA

Como una flor de mármol dentro del agua mustia
en la calle Obrapía está Soleida limpiando los cristales
opacados anoche por la niebla.
Y piensa que ha venido el tiempo declarado el fin del ostracismo
para su cara verde de lunes improbable ante el espejo
de un silencio mayor al padecido por ella reina pobre
que tal vez se arrepiente de ser la misma reina
por algún rey infame perseguida.

Navaja en mano, con ella corta, despeja el patio del infortunio
sobre las hierbas cuidadas por sus manos de frío
con las que escribe cada vez más epístolas a escuálidos fantasmas
de antiguos conductores de tranvías.
Como si hubiera sólo una mañana, un sólo cielo carente de caminos,
ella habla de aquellos milagrosos surrealistas que pintaron sus trajes
veraniegos de seda, con luces y palmeras, recuerdos de una Habana
mortecina, en donde, rara avis, conquistaba príncipes arrogantes
y cetrinos que mordían su boca y después se espantaban
volando, abochornados de haberle mancillado los labios.

Está sentada entretenida, cuida sus manos que endurece el frío,
cuida también su pelo como una tarántula afligida
y cuida el laberinto de su vientre, pero no deja de mirar al perro
que sueña con tristeza una llovizna, y por el rabo de su ojo sabe que ella
…………………………………….........……………………. también lo mira.
Lo está mirando ahorcado, languidecido.
El perro jamás se lo imagina porque él está muy lejos,
boca arriba, en medio de un crepúsculo, abstraído
en el bestiario enorme de las nubes.

El perro finge formas de estar muerto, Soleida fingirá
que ella respira entre el bullicio de tinieblas
y sus oposiciones de aceptar el olvido, simple aire que vuelve,
después de haberle dado suavidad en sus senos
cuando permanecían abiertos, a la intemperie,
en que nerviosa oyó la misa negra y desde entonces tuvo
fieles visitaciones a la jungla donde brillantes tigres susurraban
amor en sus oídos mientras el sol moría acuchillado
y se iba desangrando repleto de metales imprecisos,
dibujados con toda la opulencia de la música.

Sombras de Casablanca, sombras de la bahía,
donde hace ostentación la muerte, nada peor,
ni el invisible incendio de los días, qué desastre
para ella que ensaya una sonrisa para poner en práctica su drama,
vestida siempre de diamantes.
El perro atroz, con estrépito ladra, como si hubiera alguien
colgado desde el techo, o los espectadores llenaran las ventanas
para ver cómo vive la infeliz reina pobre
coronada de flores y de espinas.


MIGRACIONES (fragmento)

Dame un cuchillo, dame un cuchillo ciego
y niquelado que yo pueda empuñar por su hoja
ardiente aunque sus cortaduras lo conviertan todo
en palabras llenas de interminables desacuerdos;
pero dame un cuchillo penetrante, uno de esos cuchillos
resistibles a estos inconvenientes que los años dejan
cuando corre el viento.

Déjame otro cuchillo, déjalo aquí ceñido a mi cintura
para con él mañana abrir la noche y sus papeles ilegibles;
un cuchillo oponente y peligroso, que provoque
las heridas profundas, el desvío de la sangre
la oquedad, la caverna y más tarde mi muerte
aplastado en la arena.

Dame un cuchillo transgresor, sin dueño, culpable
de sus actos y los míos, solamente un cuchillo
para las manos afectadas por el miedo.
Colócalo debajo de la almohada donde nadie recuerde
que yo tengo un cuchillo cuneiforme que degüella,
e impone su aptitud beligerante.

Te veo venir trayéndome el cuchillo, el arma blanca,
mi coraza vieja envuelta en tu vestido de retazos
y delicadamente me lo entregas: toma el cuchillo
manéjalo con la misma destreza de tu padre.

Dame el cuchillo de inmediato, lo quiero ver
brillar sobre la mesa alumbrando mi casa
cuando el sol se detenga sobre su hoja ardiente.

Dámelo con su punta electrizante, demasiado afilada,
que corte hasta las alas de los ángeles
y esas gotas de lluvia que se quedan colgadas
en las hojas de las rosas de mármol.

Dame un cuchillo con vocación, flemático,
que sobreviva el paso de los años
el tránsito invariable de los vientos.

Y se hunda, cada vez más se hunda
con desesperación cuando vaya cortando
el nudo como un triángulo de soga
que se desliza sucia, que corre
y se desliza amenazante.


A ESTA HORA DE LA TARDE VIENE

Una masa de aire comienza a transcurrir
de tarde en tarde y de nostalgia muero.
El noble dinosaurio, guardián de los tesoros
de la casa me mira padecer sentado
al lado de la puerta abierta por donde ayer pasó
Pedro mi hermano dejando atrás desiertos insaciables.
El noble dinosaurio me mira padecer, insustancial
y ambiguo, sin perpetuar yo nada,
sólo viendo venir esa masa de aire
sobre el espacio que ocupan las cabezas.
Quién fui pregunto mientras atardece
en la distancia de playas ocultas
donde se fueron domando las bestias
ante mí que nunca yo fui majestuoso
pero siempre inmerso en la más profunda desesperación,
sentado al lado de la puerta abierta donde el dinosaurio
me ve padecer y sufre conmigo cuando no comprende
por qué estamos bajo los efectos de las mismas llamas
que van a extinguir a Pedro mi hermano que ama la nieve.
Caballos. Caballos surgen de la tarde
y el último de ellos, aunque yo me aferre,
me arrastra a morir, traspasa las nubes,
se eriza y realza su nombre en el cielo.
El último de ellos, sin perder su paso, cerrando la fila
me arrastra a mirar cavernas y desarmonías,
arenas con sombras moradas y espinas,
las bárbaras aves, las flamantes plumas.
Los mortales nunca sabemos morir.
Yo impávido aspiro a quedarme a ver la masa de aire,
sus ínfulas claras traspasar la luz que se hace débil en la tarde
encima del techo y en esta pared retratados juntos
con esmero de ser primordial y no lucir ruinas
hasta las comisuras mismas de los labios,
sin ningún recuerdo de cuando la espuma
del agua del mar los hacía ideales y tan deseables,
mojados, y no como ahora, desierto insaciable
que me habita a mí que me paso las horas
junto a quienes no están.


DÍSCOLO

Tú que escribes por mí, dime
si has visto el aire horizontal
que minucioso en el transcurso
de la noche pasa y lo descubre
todo, incluso el alma muerta
de las cosas, la luz que inclina
su mirada hacia las hojas llenas
de palabras, hacia las hojas donde
unos dibujos de esmerados nervios
acaban diciendo, mejor me acompañas
y escribimos juntos, no las mismas páginas
sino algo terrible, con sangre y desesperado.
Una historia absurda como fue esta historia
de tú y yo sentados en sillones
dando fuertes gritos pero sin hablarnos.
Humildes, sin nombres, como si este tiempo
detenido encima de nosotros mismos
nos borrara el nombre, o no permitiera
que fueras mi amada, repleta siempre
de infortunios que caían del cielo
o yo provocaba, díscolo, inventado
por quién sabe dónde, como a la deriva
como esos papeles que andan por la casa
estrujados como los zapatos que ya nunca
usamos, siniestros zapatos.
Tú que escribes por mí, dime cómo viste,
dónde estabas cuando los muertos cercanos,
tranquilos comieron hirvientes cebollas
y escogían las tazas, primorosas tazas,
las de la vitrina, con flores, para el café amargo.
Un día me contaste que una de las ánimas,
la más intimista, quería acariciarte tu pelo rojizo
pero vio a María que bailaba sola en la sala oscura
–el aire apagaba las velas radiantes–
y se fue, la viste salir deslizada por una ventana
como un pez plateado que no recordabas
por inalcanzable y que pertenecía al mundo
de lo extraordinario, donde no hay mañanas, dices,
sólo transparencias, ni noches, ni páramos;
pero hay una lluvia que tampoco es lluvia
por su ligereza, por iluminada. Dime más,
¿de dónde viniste?, háblame y deja
olvidados, que el polvo los muerda
hasta destruirlos, hasta que zozobren todos los zapatos.


CAMPO DE SPORT

Yo nunca he vuelto a estar ni mucho menos cerca de aquel olor
que había en los campos de sport. La hierba, solamente, recién cortada
a veces, hace que resucite aquella sensación que cada día añoran mis
sentidos.
Digo campo de sport y un sobresalto recorrerá mi cuerpo y a la memoria
acude una inaudita claridad que yo aprovecho para vivir de nuevo
y otra vez el tiempo, la plenitud que ejerce su dominio
desde un extremo a otro de la tarde.
Campo de sport e irradia la invencible figura de mi padre en el gimnasio
entre anillas, caballos con arzones, paralelas.
La cancha de hand ball, un templo acústico en donde paso a paso
imité a los atletas y mientras resonaban violentos pelotazos
hacía abstracción y comparaba el olor en ascenso por las altas paredes
con el opuesto, el acre poseído de todos los gimnastas y su musculatura
exhibida después en los baños de mármol.
Pero el placer intenso, summum de la persecución de lo inefable,
estuvo siempre allí, concentradísimo, en el cuarto donde guardaban las
pelotas.
Un haz de luz traspasa los cristales de un leve intenso color fuego amarillo,
dejando ver el polvo, minúsculas partículas, inclinado hacia el suelo
donde inquietos reposan los balones de basket.
Dios me cubría cuando aquellas dos manos acariciaban la redondez
alzada hasta mis labios para reconocer el más amable de todos los olores
que hubo siempre en el mundo.
Cinco dedos accionan sobre la esfera curtida por el uso
y que según tengamos adiestrados los brazos le podrían imprimir velocidad
y ritmo al dribble con que serán burlados los contrarios.
Murmura el agua cuando no cae deprisa; sube tan lentamente
que puede provocar desasosiego y ansiedad entre los nadadores
que hacen calentamiento alrededor de la piscina.
Recién pintado el fondo es réplica del cielo. A cielo huele el aire
al circular por la sala de esgrima.
Y tritones de lúcidas aletas sueñan con una rapidez
capaz de ir acortando disímiles distancias.
Ella es Raquel Mendieta, oigo decir; mis ojos como desorbitados
persiguen la figura, chorreando todavía en el pecho y la espalda
unas íntimas gotas de agua dulce.
Disipado en la tarde hay un clamor.
En lontananza, donde adquiere la forma inusual del olvido,
hay un clamor que oscurece la hierba y el camino,
de escombros que te incitan a seguir al olor innombrable
de esa parte del mundo que fue el campo de sport.

martes, 20 de marzo de 2012

Julia Cabalé (La Habana, 1954)


Julia Margarita Cabalé Samayoa
(La Habana, 1954)

Poeta.

Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana, fue editora de la revista Cine Cubano del ICAIC.



Ha publicado los poemarios:

Ceremonia del tacto, Ediciones Unión, 2001.
La ficción de luz, Ediciones Unión, 2010.

Premio David de Poesía, 2000, por el cuaderno Ceremonia del tacto; y Primera Mención en el XII Premio de poesía La Gaceta de Cuba, 2007 por la selección Credenciales.

Poemas de su autoría se recogen en diversas publicaciones nacionales y extranjeras.

( Dirección de correo electrónico: revcinecubano@icaic.cu )


ooOoo

La conciencia del mundo comienza y termina en uno mismo. La vida es un gran laberinto, indiferente al rumbo que escojas. Tú (tu ser más querido) no eres una excepción.

Aunque sea hermoso, la indiferencia termina por agotarlo todo. Tampoco yo soy una excepción.

Hay siempre una espera, siempre hay algo desconocido que nos sorprende.

Melancolía, no por ti, por nadie, melancolía mecedora de costumbre y desarraigo.


CEREMONIA DEL TACTO

Las vestiduras caen,
el agua tibia nos recorre
en manos recíprocas.

Un todo se culmina,
aire, mar y cuerpos
pintados en la oscuridad
y la quietud de las cavernas.

Por encima del mundo
un lejano deseo,
escapar de lo neutro, del sin sentido,
tú sabes, de todo aquello.

Nada nos ha de poseer en esas horas
donde la clave es el encuentro. Con
el instinto, la mayor densidad
del grito inevitable.


INCERTIDUMBRE

En qué momento se agota la mente.
Ser uno mismo ya es difícil.
Recordamos lo más cerca. De lejos,
lo que nos marca.

¿Volveré después de mí?
No recordar ¿es una manera de ser?
O no recordar ¿es una manera de no ser?

Ser y saber es el protagonismo.
¿Y lo demás?

¿A conciencia o inconsciencia?


¿Cuál será la opción más sensible?
¿Conocer o desconocer el final?

Todo se limita.
Todo tiene una distancia.
La mente no descansa
y acabará desgastándose.

¿Y hay final?


AISLANTE

Un no diurno.
Un no nocturno sin traducir.
El no rozamiento.

La energía parte en dos la figura
La armonía ida desdibuja el ambiente.
La inadaptación
es un sable pegajoso.


OCEÁNICO

................................................................................. A Norberto, a Mercy, in memoriam.
....................................... A la China


Un niño observa la boca oceánica de las oportunidades. Brillan.
Una de ellas se asigna .Crecerá unido a ella
aunque no se lo diga nunca a nadie, crecerá.

Así son los niños reyes, los niños dictadores
¿quizás contra sí mismos?

Termina sus estudios. Su trabajo excepcional reconocen.
No tuvo hermanos. No tuvo hijos, pero sí grandes amigos.

A la hora señalada, miró a todos en silencio, de espaldas
a la boca oceánica de las oportunidades.


TU PÚBLICO

Por lo menos escribir la palabra
dividirla en sílabas
deletrearla.

Allí, en el borde, el esqueleto
hacia el traspatio dice:

Incapaz de ver tu imagen
te doblas a ti mismo.

En la soledad del espectáculo
yo soy tu público.

Baila, alguien canta:

Si estoy aquí
es porque estuve antes.

jueves, 15 de marzo de 2012

Karel Bofill (Hradec Kralove, Checoslovaquia, 1986)


Karel Bofill Bahamonde
(Hradec Králové, Checoslovaquia, 1986)


Poeta y narrador.

Por profesión es Ingeniero Informático y Diseñador Gráfico. Graduado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y del Centro de Estudios Literarios Hotel Kafka, en 2008, es, además, miembro de la UNEAC y la AHS.

Ha publicado los poemarios:

Escala en Naxos, Ediciones Matanzas, 2009.
Matrioshkas, Ediciones Unión, 2010.
Fragmentos en la humedad, Editorial Cauce, 2010.

Sus textos también aparecen recogidos en antologías de México y España, entre las que destaca Dejar atrás el agua. Nueve nuevos poetas cubanos (Editorial La Bella Varsovia, España, 2011).

Por su obra ha sido distinguido con los premios David de Poesía y Alcorta en 2009, Digdora Alonso y la beca de creación La Noche en 2011, así como Mención en los concursos David, José Jacinto Milanés, Reina del Mar Editores, Alcorta y Calendario entre los años 2007 y 2011.

Reside en la ciudad de Matanzas.

(Dirección de correo electrónico: scherzohradec@gmail.com )



del libro Matrioshkas, 2010
(cadáver de perro negro)

el hombre que limpia la playa
en las mañanas
tiene asido por las patas traseras
el cadáver de un perro

el hombre que limpia la playa
ha abierto un agujero
en la arena pestilente
y frente a él
con la mayor naturalidad
tiene asido por las patas traseras
el cadáver de un perro

el hombre que limpia la playa
no sabe que lo observo
durante el único instante que mis ojos
son capaces de soportar
aquel triste cuadro
(en las mañanas uno es feliz a veces)
lo veo inclinado hacia delante
con las piernas separadas
entre sus piernas puedo ver
un trozo de cadáver de perro negro
tieso
que será enterrado a pocos centímetros
bajo la arena
(contra todas las reglas)
y los buitres eternos que rondan la ciudad
lo sentirán
como el último ladrido entrecortado
de su garganta
pero el hombre no sabe de esto
desconoce que entre sus piernas separadas veo como
tiene asido por las patas traseras
el cadáver de un perro


(romper almendras)

alguien rompía almendras con el busto de Martí

dónde están las rocas
con que trazaba planos en el suelo terroso
de la manigua

he buscado
más no he visto sino un agujero en la frente de plomo
y alguien que rompía almendras con el busto de Martí
sin saber que la almendra es también
una Isla



del libro Fragmentos en la humedad, 2010
EN LA TERMINAL DE MATANZAS
hay algo parecido a un masturbador

mira a mi mujer y sonríe

no le importo
no se importa
solo conoce que en cada acto retorcido
existe algo así como una almendra rota
desde la que fluyen todos los placeres

en la terminal de Matanzas
soy yo el retorcido
el reducido mental
y quiero largarme con mi hedonista almendra fuera de estación
lejos de este sitio
de esta ciudad
donde ya es imposible que fluya hacia algún cauce
mi charquito de belleza

la palabra Terminal me recuerda el preludio de algún maligno fin
la palabra Matanzas lo concluye



del libro Lo que era todo, inédito
EN ESTOS DÍAS DE INVIERNO INSULAR
―cuando el mar se horizonta en forma bochornosa―
acostumbro recoger del suelo alguna banderita
―de esas que rehúsa tras los desfiles el pueblo derrotado―
y plegar su hoja
con la destreza típica de los actos aprendidos en la infancia
hasta lograr un barco de papel
que lanzo más allá de la exánime orilla
y abordo

pero no
¡no huyo!
tan solo quiero tenderme bajo esta vela roja de una estrella
observar las tiñosas que nos sobrevuelan
creer que son gaviotas
y recordar la paz que éramos los aguaceros y yo:

yo tenía un carrete de poliespuma
yo tenía un largo nylon de pescar
y muchos barquitos ―no de banderas sino de hojas de papel común―
yo enrollaba el nylon al carrete y amarraba un barquito al nylon
yo me asomaba al postigo y lanzaba el barquito a la sucia corriente del contén
…………………………………..............................……………………………….. (yo decía río)

y lo dejaba ir
y lo observaba sortear baches (yo decía rápidos) y basura (yo decía piratas)
y lo dejaba ir hasta el final del nylon
y lo recogía
y muchas veces no había nada en el extremo
y otras había un trozo de papel abierto-sucio de limo (yo decía algas)

y era feliz aquello
no había estas horribles tiñosas que hacen ver todo del mismo color
que traen sobre mi banderita
sobre mí
toda su peste



del libro Ventana tropical, inédito

…………………………........................................… para José, mi padre, y por él

MI PADRE
corta la losa de barro y la sierra
pierde su
indigente dentadura

en esas tardes de división
hay que tapiar las puertas y agujeros
del cuerpo
por donde el polvo
colorado se introduce

el suelo en esas tardes
se enrojece sobre el gris
nace una ocre naturaleza
donde se marcan dos huellas
son los pies de mi padre
son las pisadas de una rara
bestia en el desierto primigenio
de la creación

digo Creación:
mi padre suda y coloca
las mitades una encima
de otra
como un calcáreo feto
humano mi padre
suda gotas en su continuidad
forman sobre el polvo sobre la división
brotada de su frente y su antebrazo
un hilo meandro arteria un caudal
de sangre reptante
busca un cuerpo para
alimentar busca a Dios mi padre
lo lleva adentro



del libro Silly Symphonies, inédito

Cuando algún vecino por pura lástima se lo dijo, hacía días que llevaba aquellos rostros. Le brotaron en la espalda, uno encima del otro sobre la línea vertebral. Eran dos: uno reía y el otro enfurruñaba, pero nunca acordaron un estado de ánimo. Parecían uno de esos antiguos buzones que te arrancan la mano.

Los vio Walt Disney, Jim Henson, los vio Tim Burton, Henry Selick y los vi yo. Luego los vio aquel maldito imbécil que le advirtió. ¡Y todo eso antes de que se aplicara aquello de la doble moral!


ooOoo

Era el banquete de graduación. Recibíamos el título de Bachiller en Divinidad. Todos estábamos hartados de Dios y nuestro único deseo era comer. Entonces entró Jan Hus al gran salón, derribando la puerta de una patada. Demasiado abruptamente incluso para un campesino bestia como él. ¡Van a asar un ganso, pero dentro de un siglo se encontrarán con un cisne que no podrán asar! En la chimenea alguien rostizaba un trozo de carne y la grasa hacía saltar chispas.

Aunque el loco fue expulsado de inmediato, perdimos el apetito. Tan solo pensábamos en esas blancas aves tan hermosas y de carne tan dura.


ooOoo

Dormíamos en Praga y escuchamos el despertador desde la ruinosa Varsovia como bombas. No sabríamos decir si eran bombas nazis o soviéticas. Detrás de una barricada, un detalle como ese carece de importancia. ¿De qué muerte nos defenderemos?

El viejo ermitaño hace una sopa de coles que acompaña con pan negro. No nos brinda por extraños. Dos fanfarrones del trópico, como mi alegre novia y yo, no merecemos un lujo como ese. Con gentileza le pedimos que se marche al infierno o a un campo de trabajo semejante. No importa si es a un campo nazi o soviético. En un amanecer como este, un detalle así no alberga trascendencia.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Charo Guerra (Limonar, 1962)


María del Rosario
(Charo) Guerra Ayala

(Limonar, Matanzas, 13.03.1962)


Poeta, narradora y editora.

Licenciada en Periodismo, Facultad de Artes y Letras, Universidad de La Habana (1984).

Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) desde 1994; editora de la Colección Arcos del Plan Maestro para la Revitalización Integral de La Habana Vieja, Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana (1994-2010); de La Gaceta de Cuba (2000-2005); y desde el año 2006 hasta la actualidad, editora y colaboradora de revistas culturales como Clave (Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana); Extramuros (Instituto Cubano del Libro), y Arte por excelencias, sobre artes plásticas en las Américas y el Caribe, entre otras.

Ha publicado los poemarios:
Un sitio bajo el cielo, Ediciones Matanzas, 1991.
Los inocentes (plaquette), Ediciones Vigía, 1993.
Vámonos a Icaria, Editorial Letras Cubanas, 1998.
Luna de los pobres, Ediciones Matanzas, 2011.

Y el libro de cuentos Pasajes de la vida breve, Ediciones Unión, 2008.

Además, textos de su autoría se incluyen en las antologías: De Cuba te cuento, Plaza Mayor, Puerto Rico, 2002; Donde la luna bebe y La madera sagrada, Ediciones Vigía, Matanzas, Cuba, 2005; La hora cero, Ediciones Aldabón, Matanzas, 2005; Revista colombiana de Poesía Prometeo. XVI Festival Internacional de Poesía de Medellín, 2006, y Espacios en la Isla. 50 años del cuento femenino en Cuba, Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba, 2008.

Por su obra ha sido distinguida con:
• Premio Pinos Nuevos, 1997, por el cuaderno “Vámonos a Icaria”.
• Premio Dador, Instituto Cubano del Libro, 2001, por el libro (inédito) “El bazar de las cosas perdidas”.
• Beca de literatura Cuban Artists Fund, 2005.
• Finalista del Premio Internacional “Margarita Hierro”, convocado en España, 2010.
• Premio de Poesía “José Jacinto Milanés”, 2010, por el cuaderno “Luna de los pobres”.

(Direcciones de correo electrónico: mariaga@enet.cu - charo@cubarte.cult.cu )



del libro Luna de los pobres, 2011
OJOS DEL TIGRE

En su bosque salvaje está brillando el cuenco verde-oscuro
una luz que se expande limitada por puertas y ventanas circulares
que comunican con el mar.

Están acumulándose las lágrimas del tigre
mojando nuestros pies con su flujo constante.
Absorta en la caída,
ya veo cómo avanzan.

Es el tigre, sus ojos, su mirada.
Y voy sintiendo que sus lágrimas
podrían rebosar el universo.

Cierro las puertas de nuestro laberinto.
Condeno las ventanas
y todo orificio que sirva de atalaya.

Sin embargo,
yo bien me perdería en los ojos del tigre,
naufragaría en sus desbordamientos
en esa luz que ha sido su belleza.


CENITAL DE LAS CIUDADES

........................................................................... para María

Nadie quiere ver el espectáculo de la bestia estresada
por la proximidad de la navaja
y el comercio de nervios.

Antes que hieda,
vendrán los empleados
a sepultar despojos en las escarpaduras,
desangramientos múltiples, detritos que contaminan la ciudad.

Los edificios no dejan avistar la periferia
donde el viajero intuye
la intimidad profunda en tonos escarlata.

De humo platinado se alzan las columnas
en las tesorerías y en los palacios de gobierno.
Hay paredes de agua,
pedazos de murales con versiones de historias oficiales
donde domina el áureo.

(Está en el oro la protección del oro.)

Una concentración de lluvia ácida
almacena toxinas en los escurrideros de los bordes.
Ni un grano de impureza caerá sobre el viajero.
Su iris se complace en la epidermis,
en la Biblia cromada que registra el ocio
y muestra sobre la página:
placas de bronce,
fechas, nombres, estilos.


MERCADO

En el aroma de la fruta está la clave
ruina de plusvalía con que va mitigando sus razones
el hombre del mercado.

Viejos antagonistas,
adversarios hostiles,
fieles en el delirio de los finales de jornada:
Quienes compran/quienes venden.
Monedas contra el hambre,
contra la vanidad.
Monedas.

Ellos no saben que, de vez en cuando,
la única transacción es el olor


MIRANDO UN CUADRO DE PEDRO DE ORAÁ

Nube de polvo
habitada por el hombre, levitando.
Estruendos que también habrían de apagarse
en los chorros de sangre que la brisa repartió
lanzadas por la ingeniería
de un sistema energizado,
cada nervio en la boca del vacío.

Lloraban las paredes con los hombres.
caían las cales sucesivas
en diminutas formas y colores.

Era observar la destrucción
un set en retirada,
dejando en ese espacio la posibilidad de otros.
El nosequé posible.

Mucha gente miraba
Miradas renaciendo.
Carreras en medio de la bruma.
Miradas deseando que borren el horror
que se instalaba sobre la tela frágil.


DUDAS

¿Cómo juzgar si el escribano sabe
que su palabra dice más,
si es él quien ejercita,
cada día, la profesión de transcribir?

¿Cómo saber si discrimina,
en favor de nosotros (por nosotros)
mientras esgrime el argumento de la duda?

Si la materia suya es el silencio,
¿de qué modo confiar en la pureza de tales traducciones?
¿Cómo saber si hay culpa en sus verdades tangenciales?
¿Qué calla-que nos dice?
¿Qué dice cuando calla?
¿Qué sabe exactamente de nosotros?
¿Y de él mismo?
Si es sólo un mediador
entre la libertad y la prudencia.


JUEGOS

En la infinita sucesión
estaban escritos nuestros nombres,
junto a los nombres de la historia.
Hablo de todos,
humilde-grande en relación circunstancial.
Ramas genealógicas torcidas,
donde las verdades se mueven
en rangos descritos por los antiguos símbolos.

Imagino los ojos de K.
en el instante en que se despedía con horror,
mirando su caída:
la de un tiempo que sería para él
mil novecientos ochenta y cuatro.

Sus ojos en el pavimento,
visualizando el tránsito a la sustancia etérea,
líquidos, abiertos al vacío.

Pienso en lo que llamaron su elección,
entiendo el gesto,
la armonía del rostro cifrado en un linaje.

Mil novecientos ochenta y cuatro
como miles de años antes,
o el día de hoy y el de mañana.
Hemos estado aquí desde la creación del mundo.
Esa certeza llega ante las almas como K.
almas que marcan la fatalidad más que la suerte.

Es que acaba el espacio que ocupamos,
y la corteza temporal que nos visibiliza
desintegra, disuelve los contornos,
o apuramos el acto de la transfiguración,
y el resto de nosotros sigue vivo.
Vivo un poco más.

Supongo que alguien dobla las hojas
de un gran libro.
Ese alguien cada noche repasa las historias,
y ve cómo se cumplen los rigores de un oráculo
que consiste en darle cuerpo
a una materia breve a la que llaman hombre.

Sí. La existencia es eterna,
del mismo modo la soledad de quien lee ese Libro,
el libro donde estamos todos, sin jerarquías,
ni los rigores vanos de quiénes pueden
o no pueden,
acompañarnos a la mesa.

Sucede que se esconden las ramas,
a modo de árboles genealógicos
–las esconde alguien–
y los dibujos aparecen/desaparecen,
descritos por enigmas,
un lenguaje sencillo para cubrir el pasatiempo.


FUNCIONES DEL ARTE

A trasluz la noticia en el papel dorado:
Orlas rígidas
avales como cuños de agua
tipografía rellena por la cifra.
Escudos,
rúbricas,
números, números, números...

En mis manos enarbolo la obra de un artista
Estrujo en mi cartera este salvoconducto de los dioses
héroes santificados en el poder del número.

A cambio habré de recibir:
cuatro libras de hígado,
dos kilogramos de pescado,
una bolsa de pan,
algo de queso.


LA MANO
acariciando a la otra mano.
Detenida en el límite.
Avisada por sí misma.

La mano escudándose en la voz que sobreentiende.
Alianza de la voz que se distrae.
Conversaciones que fragmentan
la sustancia de dos cuerpos en apariencia íntegros.

¿Cuánto debe demorar la mano en otra mano,
sin que esta comience a sospechar de la textura que le entrega,
absorta en otra piel como en un acertijo?

Risa cómplice del mínimo delito.
Levísimo y vibrante roce que sobrepasa lo sensato.

Ataduras casuales,
amor táctil, improbable, irreal.
Sucesos inocentes de la proximidad.

Dato inútil (público) que nadie irá a reconstruir
más que las manos luego.
Vacías,
en el acto de repetir el gesto.

A solas.
Intenso sensual que multiplica
esos espacios fulgurantes,
inasibles en la sustancia de otro cuerpo.
.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Rafael Carballosa (Holguín, 1975)


Rafael Jorge Carballosa Batista
(San Germán, Holguín, 24.02.1975)


Cursó hasta el quinto año de Licenciatura en Filología por la Universidad de La Habana, 1993-1998.

Organiza y dirige el Proyecto “República Poética” por el que ha sido invitado a varios eventos como “Romerías de Mayo” en Holguín, “Premio Reina del Mar Editores” en Cienfuegos, “Jornada de la Canción Política” en Guantánamo, “Cruzada Literaria” en Camagüey, “Itaca” en Mayabeque, “Festival del Caribe” en Santiago de Cuba, el Festival Internacional de Poesía de La Habana, y La Feria Internacional del Libro.

Preside la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en la Isla de la Juventud, lugar donde reside.

Ha publicado los poemarios:
La infinita quietud de la tristeza, Ediciones Ancoras, 2004
Rimas comunes, Ediciones El Abra, 2005
El grave otoño, Ediciones El Abra, 2007.

En el 2012 Ediciones “El Abra” publicará su cuaderno de décimas “La ventaja de no pertenecer”, Premio de la Ciudad de Nueva Gerona 2010.

Textos suyos aparecen en las antologías “Otras Islas”, Cubeart, 2008; “Aedas en el estadio”, Editorial Unicornio, 2008; “Antología de la nueva poesía cubana 1970-2010”, Elefante Editores, Perú, 2010; “Esta cárcel de aire puro”. Panorama de la décima cubana en el siglo XX, Editora Abril, 2011; “La Isla en versos”, Ediciones La Luz, 2011. Además, ha publicado textos poéticos en la Revista Caimán Barbudo (AHS), Videncia (Ciego de Ávila) y Carapachibey (Isla de la Juventud).

Por su obra ha sido distinguido con:
• Premio de Poesía “Mangle Rojo”, Asociación Hermanos Saíz, 2002 y 2003.
• Premio Poesía de Amor, Isla de la Juventud, 2003.
• Premio de la Ciudad de Nueva Gerona (décima), 2003 y 2010.
• Premio en Concurso Literario “Paco Mir” (décima), 2004.

( Dirección de correo electrónico: ahsisla@gerona.inf.cu )


del libro La infinita quietud de la tristeza, 2004

I
Era el patio con sombra y la frescura que nos salvaba.
Era la casa de los abuelos con su humildad severa y limpia.
Eran los pinos y la banda innumerable de gorriones,
trovadores al acecho del arroz puntual del mediodía.
Y era la tarde y su silencio hasta hacerse niña,
la laguna desnuda y el verde insobornable.

Era el abismo grave del aljibe,
el reflejo festivo de colores redondos.
Eran las ceremonias de la familia,
el café con leche , el dios te ampare y te haga bueno.
Era la escuela, la maestra que nos enseñaba
cada día a leer y a compartir la merienda
y que lloraba largamente cuando nos portábamos mal.
(Sus lágrimas caen desde el pasado
y están en la lluvia que moja mi ventana).

Eran los cuentos de aparecidos y cadenas tronantes,
el puente y la felicidad terrible al paso de los trenes,
los labios de la primera novia y su mirada triste cuando me fui.
Era el dulce de las frutas, el polvo
a duelo con el sol en los caminos.
Era mi madre mojando la tierra amarilla,
sin tiempo a sentir pudor por su pobreza.
Era la alegría del barrio porque mi padre
había regresado vivo de África.
Era el animalito, canción de mi infancia,
que un camionero distraído nos mató .
(A veces siento su llamado
en el ladrido de los perros de la calle).

Era la vecina que nos quitaba el empacho
con un poco de aceite y una sonrisa.
Era el estadio, versión municipal del Paraíso,
donde soñábamos, ¡ah ingenuos!,
con el aplauso de las multitudes
y la parroquial gloria del equipo.
Era la finca de los tíos, donde sentimos como nunca
la ternura de la tierra en la tarde,
el acechante imperio de la noche.
Y era la suerte de que al despertar
fuéramos todavía basuritas de dios,
sin derrota ni sospecha de muerte.


V
Al abrir los armarios silenciosos
nos asalta el amable olor del tiempo.
A veces también se avalancha desde
esas líneas que el placer rescata .
Quizás sean los aromas del polvo,
los tranquilos prólogos de la muerte.

Debiera estar triste. Debiera sentir
que no hay posibilidad de consuelo para el hombre.

He sido áspero y gris, histrión y charlatán.
Me han dado mucho más
de lo que mi haraganería ha merecido:
la noche, la poesía –la de los otros, claro está–,
la familia, el hábito de la conversación,
el cine, el silencio, la lluvia…

Esta época sin grandeza es mi tiempo.
A veces me asomo a la televisión
y compruebo qué loco va nuestro mundo.
He preferido no defender ninguna verdad
ni adscribirme a militancia alguna.
Si leo a Borges o a Kavafis
recupero la fe en el poder
de salvación de la poesía.

De nada puedo brindar testimonio
sino de la dignidad de una calle
en el instante en que un perro la cruza
saturándola de realidad.



del libro Rimas Comunes, 2005

I
Sufro y amo en un país
que en su pobreza es hermoso.
Rincón humilde y sabroso
donde a veces soy feliz.
Vengo y voy a su raíz
para estar acompañado,
y aunque apenas he logrado
algún verso lastimero
juro a mi gente que quiero
caminar siempre a su lado.

Que algo de mi canción quede
en su memoria y su amor.
Que si para mi dolor
alguna opinión le agrede,
convenga en que bien se puede
amar y no estar de acuerdo.
Que si mañana me pierdo
buscando otra geografía,
sepa que sólo quería
demorarme en su cariño
y que comprenda que un niño
tiene su majadería.

¿El resto? Es vanidad,
escarceos con la nada,
tonta pasión desangrada
contra una Divinidad
que patentó la verdad
con sus decretos feroces
y que silenció las voces
de diversa melodía,
no fuera cosa que un día
no temieran a sus coces.

Bien, lo que haya de venir
trabajando aquí lo espero,
cultivando del romero
su pobreza y su elixir.
Nada más quiero decir,
estoy tranquilo y sereno.
Bebo mi propio veneno
y labro mi propia trampa.
Llueve pero luego escampa,
y el lirio sucede al trueno.


II
Gracias, Señor, por las putas
que permites en mi aldea.
Gracias por dejar que sea
yo amante de su cicuta.
Sospecho que tú disfrutas,
aunque a más alta distancia,
como yo de su arrogancia
honesta y sacrificada.
¿Que cobran? No paga nada
tan hermosa militancia.


XIV
Alguien me dijo “es muy necio
pretender llevar la luz”
y mencionó a un tal Jesús
que siguen matando recio.
No me importa si el desprecio,
la estupidez, la ironía,
son el premio que a mi día
dan mis severos paisanos.
No importa. Aún mis manos
intentan la poesía.

Eso todo justifica,
toda herida hace eventual
para quien busca el cristal
que enamora y clarifica.
Yo admiro a quien edifica
sin mucho estruendo un destino.
Amo a quien abre el camino
que luego seguirán otros.
A quien dice “yo es nosotros”.
Amo la altivez del pino.

Amo, créanme, lo juro,
las ceremonias comunes
del cariño. Amo el lunes.
Amo ser así: impuro.
Amo verme en el apuro
de traducir tu mirada.
Amo la noche estrellada,
noche total de mi aldea,
y amo que ella me crea
cuando la nombro mi amada.

Esta es mi única verdad:
ser un poco más humano.
Ser, qué remedio, cubano,
sin tanta solemnidad.
Tener siempre a la bondad
como rumbo y como meta,
y digo a quien me receta
olvidar a los demás:
esta es mi guerra y mi paz,
por el otro soy poeta.



del libro El grave otoño, 2007

Qué melancólico
el chirriar de los grillos
entre las yerbas.

Guardar silencio
mientras los cuervos graznan,
y cuidar la huerta.

Escucho el agua
correr bajo del puente.
Serenidad.

La persistencia
de la rama me dice
que volverás.

No es ser humilde,
mucho menos ser simple:
la transparencia.

Desde la sombra,
igual que las raíces.
Desde la sombra.

En la arboleda
sigue siendo domingo
y aún te espero.

Dije tu nombre.
La quietud sobre el lago
lo repitió.

Un perro ladra.
Pronto será de noche.
¿Dónde te has ido?

Vuelvo a peinar
al hombre del espejo.

Tiendo mi cama
y organizo los libros,
tu foto en el estante.


ooOoo

Yo quisiera ser útil como un techo,
como un par de zapatos, como un pozo;
y si el amor convoca para el gozo,
quisiera ser el labio y ser el lecho.

Quisiera atreverme a poner el pecho
antes que la razón o el triunfo odioso.
Quisiera abrazar al bueno y al tramposo
y ver al zurdo al lado del derecho.

Quisiera ser pescador, campesino,
el que pasa vendiendo girasoles,
ser como una luz que todo lo abarque.

Y aunque el verso haya sido mi destino
y no tenga más que estos arreboles,
yo quisiera ser útil como un parque.


ooOoo

................................................................... a Sofía y José Antonio

No dejes que asesinen tus centauros.
No te permitas flaquear en la tormenta.
Aunque sobren razones,
aunque te quedes sin aliento,
aunque te dejen solo,
aunque a nadie le importe,
aunque la vida siga su curso,
indiferente a tus anhelos
y los muchachos en la esquina
presuman de la marca de sus zapatos,
aunque en la tele digan que todo está muy bien,
aunque Dios no se asome.

No dejes que asesinen tus centauros,
porque mañana tu pequeña
también tendrá su espanto y su duda
y quizás la reconforte saber
que su papi no inclinó la cabeza
cuando todo parecía mostrar
la nadería del humano empeño
de hacer más habitable la vida de los hombres.


ooOoo

............................................ a Wilse Peña

Esta tarde en tu jardín,
......................................................................................... mientras hablabas de las orquídeas
y sus caprichos
y nos conducías por un breve laberinto
que debe pronunciar sus máximos fervores
hacia fines de mayo,
mientras los poetas recitaban
versos propios o ajenos
y estallaba ruidosa alguna broma o anécdota,
tendidos en la hierba
a la sombra de la conversación amiga
y de los tragos posibles,
he redescubierto de un modo tácito
la utilidad de la poesía
y he sentido que en el corazón del mundo
aquel simplísimo acto de amistad
tenía su inefable resonancia.

Esta tarde en tu jardín
he tenido la serena certidumbre
de que Dios se asomaba y sonreía.


ooOoo

Cuando tenía veintidós años
una mujer, algo mayor, me pidió
que me quedara a su lado
a cultivar el huerto de sus días.

Temí de su tristeza
y escapé en busca de otras islas,
pues entonces el mundo era un enigma
y era preciso correr el riesgo de descifrarlo.

Casi una década después,
yo soy aquella mujer
y ahora suplico a una muchacha
de recientes veinte años
que eche su ancla en mi puerto
y baje a las tabernas de mi orilla.

Estos son los caminos circulares.


ooOoo

Todo retorna, como enseñaban los antiguos.
Un día ella izará sus velas
y su insolente hermosura
intentará otras historias.

Ah, mi vieja amiga,
ya ves cómo he pagado mi indolencia.
Pronto seré yo el abandonado,
el que ya sabe que el tiempo
no es un después inagotable.

De nada sirvió partir.
Nunca encontré las respuestas.



– Inéditos –
LAS COSAS POR SU NOMBRE


No se engañe, “Delegada”,
somos unos muchachos tranquilos.

Nos tendemos sobre la hierba
a conversar con las nubes
y a traducir el idioma
que nos traen las lluvias de Agosto.

Es cierto que somos un poco vagos,
pero mire usted, tanto empeño
y asusta cómo anda el mundo.

Se nos ve vagabundear por las esquinas
cuando casi todos se han ido a dormir,
en busca de una señal, de una invitación,
que nos recuerde que aún estamos vivos.

Y también es cierto que soñamos con paisajes
que nunca hemos visitado,

que somos militantes del asombro y la fuga,
que abrazamos las preguntas que emergen como islas
en el horizonte de cada canción.

Nos llenamos de dibujos y alambres
porque ya sólo el cuerpo quizás nos pertenece.

Nos declaramos en contra
de todo el que pretenda administrarnos
las buenas libras de oxígeno
que a cada segundo nos da la vida
sin reclamar diezmo, oda ni sumisión.

Nos aburre la gramática de los noticieros
así que llamamos las cosas por su nombre
y nos resbala que la Academia
pregone el Apocalipsis.

No anhelamos más herencia que la noche
y su altura sorprendida.

Bajo el imperio del caos y la resaca
amamos y somos amados sin mayores argumentaciones.

Los que vengan después harán lo suyo.


ooOoo

Y mentimos porque sí,
........................................................................ para pasar el rato,
........................................................................................ para reírnos de los museos,
...................................................................................... porque demasiadas veces
hemos visto morir y matar a nuestros padres
en nombre de la gloriosa verdad.

Las navajas que ve en nuestras manos
están en su mirada.

No llegaremos a la luna,
no inventaremos la rueda ni el rock and roll,
pero tampoco seremos el combustible
que ha de mover la Gran Máquina de la Estafa Universal.

Hijos de la extensa raza de los hombres,
cualquier sonrisa es nuestro barrio,
cualquier vino nuestra casa.

Vaya a su meeting y homenaje
y déjenos en paz,
mientras dibujamos caligrafías de humo,
y recitamos versos obscenos.
Mientras cantamos, descreídos y borrachos,
desde la indócil vértebra sonora.


SALÓN DE PELUQUERÍA

Mujer de latidos bilingües y vestir de acuarela,
de labios y pechos de fiebre,
debes saber
que te ama un hombre simple como la tierra,
un hombre que no logra limpiarse de ironías,
se emborracha con alcoholes mentidos
y tropieza el minuto de la hora que no alcanza.

Mujer de gestos cinematográficamente sofisticados,
despierta y sin tregua,
tú que descifras todas las señales
y das primero y tres veces,
te aviso
que te espera un hombre sucio como el tiempo.

Un hombre que dice con frecuencia
carajo,
la cosa está de pinga,
me cago en dios.
Un hombre sin talento para las relaciones públicas,
el marketing y el sistema empresarial.

Mujer sustancia de confeti y neón,
emperatriz de las celebraciones,
Honoris Causa en dietas, gimnasios y cosméticos,
entérate
que voy a la tristeza y los domingos;
que soy leal como la noche;
que me demoro más en una canción
o en el alarde irrebatible de tus nalgas
que en el arcoiris desechable de las vidrieras;
que frecuento el censurable vicio
de tenderme a conversar con la luna,
tal vez porque sospecho que en su vientre
pastan los sueños que postergamos
por idiotez o cobardía.

Mujer experta en telenovelas y revistas de chismes,
estadista del souvenir y la gangarria,
faraona del confort,
látigo del luto y la arruga,
si aún no he aniquilado tu entusiasmo,
te prevengo
que si pasas el umbral de mi desasosiego
y persistes en hacerme la estrella de tu show,
tendrás que seguir siendo tú misma
porque así, teatral y purpúrea,
te quieren mis muertos.

Y si acaso mi cariño deviene
en catedral de mármol y escarcha,
te invito
a que combatas y destruyas mis ídolos,
porque también yo,
oh mujer que te conmueves
con la peor música del mundo,
también yo
prefiero el idioma que habla la ternura.

Y ahora,
por favor,
ponme de nuevo ese bolero.


LETANÍA CIUDADANA

.................................................................................... “…mostrándome sus manos llenas…”
................................................................................................................ [ Walt Whitman ]

.
La libertad justifica las guerras,
......................................................... me dicen los generales.
La libertad a veces se vende,
................................................................ me dicen los comerciantes.
La libertad mueve a las masas,
......................................................... me dicen los políticos.
La libertad está más allá,
......................................................... me dicen los beatos.
.

La libertad pasó de moda,
................................................................... me dicen los adolescentes.
Cuidado con una sobredosis de libertad,
......................................................... me dicen los adictos.
La libertad se hizo secretaria,
......................................................... me dicen los hippies.
La libertad, ah, la libertad,
................................................................ me dicen los nostálgicos.
.

La libertad es una ilusión,
........................................................... me dicen los budistas.
La libertad es un truco,
......................................................... me dicen los magos.
La libertad no tiene solución,
................................................................... me dicen los matemáticos.
La libertad está prohibida,
............................................................. me dicen los censores.
.

La libertad se cae,
................................................................ me dicen los arquitectos.
La libertad no tiene ritmo,
............................................................ me dicen los músicos.
La libertad no da buenas cosechas,
................................................................... me dicen los campesinos.
.

La libertad nos mantiene ocupados,
..................................................................... me dicen los enterradores.
La libertad fue otro dinosaurio,
........................................................................ me dicen los paleontólogos.
La libertad es una candela,
................................................................. me dicen los bomberos.
.

La libertad es pa’ los machos,
.................................................................. me dicen los mariachis.
La libertad es un delito grave,
.............................................................. me dicen los policías.
.

La libertad, qué es la libertad,
............................................................. me pregunta mi niño.
Y yo, que siempre me creí libre,
no sé qué responderle.
. .

sábado, 10 de diciembre de 2011

Juventina Soler (Manzanillo, 1970)

Juventina Soler Palomino
(Manzanillo, Granma, 13.02.1970)


Poeta, editora, profesora y guionista de programas radiales.

Es Licenciada en Educación, Especialidad Literatura y Español, Especialización en Cultura Cubana.

Desde el 17 de marzo hasta el 4 de octubre de 1998 laboró en el Centro de Promoción Literaria “Manuel Navarro Luna”. Parte de su labor profesional la ha dedicado a la edición de libros, realizando trabajos para Ediciones Orto, en Manzanillo, y Ediciones Bayamo. Actualmente se desempeña como editora del boletín digital "Xerón" de la UNEAC provincia Granma, es profesora de la Universidad de Granma, es miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) desde 1994 -organización esta de la que fue presidenta en el municipio Manzanillo por cinco años consecutivos-, y es miembro y presidenta de la Filial de Escritores de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en la provincia Granma.

Ha publicado los libros:
Antología Cósmico-Lírica de Juventina Soler Palomino (poesía), Frente de Afirmación Hispanista, México, 2000.
Signos de Resurrección (poesía), Ediciones Orto, 2003.
Exilio en mi Ciudad (poesía), Ediciones Bayamo, 2005.
Mirar a los lados. Dos zonas de la poesía cubana de los noventa (ensayo), Ediciones Orto, 2007.

Posee inéditos los libros Apenas soy el pasto de Dios (poesía), Migajas sobre la mesa del tiempo (poesía), Proceso cultural cubano de finales del siglo XX y principios del XXI o la constante búsqueda de la aguja en el pajar (ensayo), y Para contarlo en voz alta (teatro).

Su poesía se incluye en las antologías:
Casa de las alucinaciones, Banco de Ideas Z, 1995.
Al sur está la poesía. Compilación de poesía granmense. Ediciones Bayamo, 1998.
Mujer Adentro. Selección de Poesía femenina. Editorial Oriente, 2000.
Los Parques. Antología de jóvenes poetas cubanos. Ediciones Mecenas, 2001.
Una mirada. Antología de poesía cubana. Ediciones Luminaria, 2003.
Antología Cósmica de la Poesía Cubana (tercera parte). Frente de Afirmación Hispanista de México, 2001.

Además su obra está publicada en las plaquette “Sed del Espejo” y “Piel de Relámpago”; así como se recoge en diversas revistas.

Por su quehacer y creación ha sido distinguida con:
• Mención “Juan Francisco Sariol”, 1997.
• Mención “Veinte de Octubre”, 1998.
• Premio “Afranio Parra Guzmán”, del Taller de Creación “Siembra” de Cartagena de Indias, Colombia, 1998.
• Mención “Elieser Lazo”, 2002.
• Premio “Delia Carreras”, 2001.
• Premio Especial del Consejo Nacional de Casas de Cultura en el Concurso “Regino Pedroso”, 2005.
• Sello XX aniversario de la fundación de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), 2007.
• Premio de Cultura Comunitaria, 2008.
• Premio Anual de Poesía “América Bobia”, 2011.

(Dirección de correo electrónico: tinasoler41@gmail.com )



del libro Exilio de mi ciudad / Permanencia, 2005
EXILIO EN MI CIUDAD (I)

1
Mi ciudad es un puente en la memoria
donde los andenes asisten al silencio
y el mensaje dice
la hora exacta de perseguir los caminos.

Vuelvo a mi ciudad
ella siempre espera.

Desde la ventanilla del tren
alguien dice adiós
deja sus confesiones en el rostro del aire
para luego mirar solo mirar.
Nadie me abre los brazos en el andén
cuando un niño juega con las ropas de su madre
el loco escribe en los latones y bosteza
el vendedor ofrece la eterna felicidad
dormida en su garganta
un forastero sostiene su equipaje
y silba una canción
mientras la adolescente se acaricia el cuerpo y espera.


Nadie me abre los brazos en el andén
los viajeros muerden la indiferencia
de las tres de la tarde
y el conductor anuncia nuevamente.

2
Siempre imaginé la salida de un tren
como el golpe de una ola acariciando
el adiós del que queda en la orilla
pero los trenes parten a pesar del silencio
de las manos invisibles en la distancia
a pesar de la fiel promesa.

Estoy en el ferrocarril
donde a las tres de la tarde todos huyen
se lanzan a conquistar los senderos.
A esta hora el viejo de la taquilla se revuelve
entre el cansancio y la sonrisa de quien nada espera
sueña con su amada cada noche
y el sonido de los trenes
le devuelve a su banqueta diaria.
Siente cómo su palabra de hace invisible
porque se la llevan los trenes
a reencontrarse con el pasado.
A las tres de la tarde
los viajeros compran sus boletos
inventándose una historia
para contarla en los estrechos pasillos
luego vuelven sus pasos y sueñan.
Estoy en este ferrocarril
en el que todos anuncian su viaje
pero vuelvo a mi ciudad
ella siempre espera.

El reloj marca las tres de la tarde
y desde la ventanilla del tren
alguien dice adiós.

3
Hoy tengo la indefinida edad
del tiempo que marcan los olvidos
porque revuelvo mis papeles mi casa mi ciudad
y no me encuentro.
Pero ahí están todos
y todo en su lugar
como un vidriera bendecida por Dios
aunque al cerrar las puertas
se arrodillen delante de un plato vacío
y rememoren las glorias pasadas.

Mis abuelos ya no van a la plaza
por un centavo de azúcar
se fueron con sus dudas y los años
sin comprender por qué los hijos
tiraban sus ojos al mar.

Pero mi ciudad los vio huir
mis tías y primos se arrancaron
las piedras de los zapatos
y a la caída del sol en el mar
nada más se vieron sus sombras.
Nadie nadie nadie
sobre la aparente tranquilidad
sobre la desidia de los grandes manuscritos
sobre el borroso escudo invento del conquistador.

Cuando miro al mar no me sorprendo
y las horas pasan
en las alas de las gaviotas
que desde sus picos
lanzan una plegaria.

Ahí están todos
y todo en su lugar
como una vidriera bendecida por Dios
y mi hijo en esta ciudad
y sus primeros años comprometidos con el mar
a la primera campanada abrirá sus ojos sonreiré
y el padre quitará de su piel
las lágrimas que heredó
cuando su cuerpo crecía en mi vientre.
Aquí estoy
y tengo la indefinida edad del tiempo
que marcan los olvidos.

4
Desde el asfalto alguien lame su destierro.
No nos alejan los océanos
ni altas cumbres impiden el paso
es la capital de mi país que huye abandonándose.
Se hace necesario devolver las palabras
cuando el paisaje es cada día más inconcluso
y nadie recuerda sus primeros años
en que los padres dibujaban un barco
en el borde de un papel
señalando el mar las nubes
y nosotros tomados de las manos
decíamos adiós sin mirar para atrás.
Mis padres fueron tragados por estas piedras
con sus dibujos de soles imperfectos
y despedidas borrosas.
Solo quedamos nosotros
haciéndonos preguntas muchas preguntas
después de los treinta años.
Desde el asfalto alguien levanta su consigna
ondea con los harapos del aire
lo aplastan trituran sus sueños
nadie nadie nadie
es su propio benefactor y recoge despacio
lo que le queda del cuerpo.
En la puerta de su casa la consigna se ríe
le convida a la mentira
solo piensa que es muy tarde
y necesita comer
limpiarse lo que le queda del cuerpo
prestar un pedazo de pan
al que se arrodilla en la acera
para nuevamente
colgarse al cuello la consigna que otro inventa.

Alguien dibuja en el borde de un papel esta ciudad
donde lame su destierro.

5
Ahora llueve
y pronto el agua nos devolverá
al sitio justo.
Nos ponen las aguas frente a nosotros mismos
porque aguardan la cotidiana cita
que cree engañarnos una y otra vez.
Los años no pasan en vano
desde mi lugar miro al tiempo
y mientras en mi ciudad llueve
soy una gota que espera la caída.


VEINTIUNO DE JUNIO DE 1937

................................ Y quise herirte
.............................................................. allí en el mismo centro de tu ser....
..................................................................... Así me defendía del miedo a conocerme.
............................................................................................................... [F.O.]

.................................................. De Digna Palomino, mi madre.

Siempre soñé abiertas mis manos
para juguetear con el susurro del día
así caminé entre desamor y pobreza.
Sobre mi casa volaban las brujas
a las doce del día me hablaban al oído
me daban de comer sus uñas
pronto aprendí a volar
también mi padre tatuaba
sobre el alma de mi madre la soledad.
A los quince años mis manos desaparecían
entre las sábanas y el sol
desde ese momento adiviné mi futuro.
Ya era bruja y volaba a las doce del día
camino al infierno
luego llegó él me desnudó a las doce de la noche
entonces mis ojos lamieron su sangre
incansables poseídos por la nostalgia.

Riego mis huesos
solo me quedan mis huesos
luego de un veintiséis de julio de 1990.
Para entonces ya era bruja
y volaba a las doce
y aparecía él entre sonrisas
para guardar mi cuerpo en su bolsillo.
Tuve tres hijas
desde esa fecha dejé de volar
tres hijas alimentándome el parto con desmemorias
mi existencia dictaron bajo los pies y el recuerdo
cada una llegó con la estación de los hombres:
la primera coronada por la ausencia eterna
tocó mis brazos un invierno de 1970
la segunda salió de mi vientre
en el otoño de 1972
la tercera se sembró en mi pecho
-ser de inmoladas hazañas-
en el verano de 1975.

Riego mis huesos
solo me quedan mis huesos.

Cuando amanece la tierra me da de comer
el mar me conduce hasta la puerta de su casa
me invita a una copa
y mi hija escribe incesantemente
riego sus ojos con el rocío de la mañana
aún conserva su collar de escamas
y su padre se arrepiente
cuando encuentra al tiempo.

Riego mis huesos
solo me quedan mis huesos.

Voy al encuentro con mi madre
ella guarda mis ojos en su pañuelo
y la tierra nos acoge
pienso en mis hijas y sus tardes
pero dejé de volar
cuando él abrió mis piernas
y ellas nacieron.
Sobre mi casa volaban las brujas
a las doce del día me hablaban al oído
ahora después de catorce años y para siempre
riego mis huesos
solo me quedan mis huesos.


VEINTICINCO DE FEBRERO DE 1939

.................................................. De Juventino Soler,
................................................................. para que el tiempo no venza.

Cuando el sol brilla
su luz nos cobra una deuda.
Continuamos cansados de mirarnos frente al aire
en esta interminable entrega de cada día
como si quedara solamente
una butaca en el vacío teatro.
Siempre mi niñez de árboles y soledad
donde las mujeres no llegaron
paseaban todas por mi cuerpo
siempre tranquilas en su inercia
desde las páginas de una vieja revista.

Voces a mis espaldas
y un extraño guiño de la ciudad
que me vio crecer más allá
de sus fuentes y ahuecados vítores.
No encuentro las promesas
testigos en la cerradura del agua
en los años parecidos a las cobijas del insomnio
como acertijo inmolándose
como los veinte años que bebí
desde los senos de aquella mujer
que arropó su inocencia en mi lengua.
Dónde están mis hijos
dónde mi casa
dónde la época en que todos corrimos
y apostamos el futuro en incontables sospechas
que han quedado detenidas en el horizonte.





.