jueves, 30 de junio de 2011

Jose Ramon Sanchez (Guantanamo, 1972)



José Ramón Sánchez Leyva
(Guantánamo, 3.11.1972)

Poeta y editor.

Graduado de Técnico en Geodesia y Cartografía, actualmente se desempeña como Instructor literario y es editor de la revista literaria La Noria. Es miembro de la UNEAC.

Ha publicado el poemario “Aislada noche”, Letras Cubanas, 2005; y ha obtenido el Premio “Regino E. Boti” de Poesía, 1998.

( Dirección de correo electrónico: marabuzal@yahoo.com )




del libro Aislada noche, 2005
AJEDREZ

En jaque mate comienza la partida.
Y en todo disminuye por el tablero
su enigma interrogado. Y a su contacto bicolor
no me sustraigo, que su contacto fija la mano
a otro descanso si el adversario no me coincide
y va a otro extremo en el tambor batido
por la seca colmena de mi oído.
…...Y en vano el eco florece en otro centro,
pues la palabra contraria del ajeno va resultando odiosa
donde habitar los giros del tablón expresivo
que se atrapa y concilia por las esquinas
respiradas del aire sujeto a los cuerpos
y cubierto de palabras hasta el techo
y hambriento casi por el suelo y las hormigas
y las dispersas sombras que se suceden invariables
como objetos cerrados como el cerrado olvido
de cuanto falta para tener el despido que agita.
......Por entre horas no rehúso por el juego la sorpresa,
volver a mí que expulso de la partida sin ocasiones
(que no concluye) la solución que se da como triunfo.
......Están con otra luz las piezas para un barniz de polvo.
Marcadas sin huellas no responden al desastre asumido.
Y para luego el verde de sus frutos tiernos
con su deleite comedor que posesiona lo agresivo
de los cuerpos en tales ramas y en los intentos perdidos
a cada paso de la jugada entregada y posible,
si yo la arriesgo al dictado que me impulsa
colgado en el revés seguro y su madera.
......Descuelga por gotas el alero su denuncia en las mejillas
acariciadas al llover para abrigar rendiciones y desearlas
mintiendo el apetito de mantener lo vivo porque crece.
......Que la partida acabe es mi pregunta. En un peón está
y avanza de nacer finales.


MURCIÉLAGOS

Hay murciélagos. Supuestamente existen:
Yo los creo.
......Giros erráticos. Desligada procedencia
los apresura.
......Baten. Baten las alas
y puede tejerse el viento como idea
que se inclina a mis espaldas
y de pronto volverse perpetuo
el deseo de la palabra.
......Una. Diez vueltas más y no terminan.
Cualquier paloma es bella imagen
pero ellos siguen.
.............................. ¿Adónde?
De vuelta siempre y cierran un círculo mayor.
Están y el aleteo prohíbe el incendio de los sentidos.
Enlazar el espacio con el grito que me pertenece.
O solamente que mis manos marquen el papel.


CUBIERTO EL LOBO

El lobo: cordel veloz que por mi odio pasa,
Me admite. Estoy asistido por la baba que gasta.
Me supone el vestigio que lleva soportado.
Colmillada fiel y regustada en fuego tenaz.
Fuego que seduce y recibe los rojizos copos de bronce.
......Del lobo, la pelambre miente cañaveral de liebres.
......Mastico personajes que me iniciaron y habitan.
Entiendo sólo a este. Su trabazón y el banquete.
Ronquido voraz como un idiota tenido en el sabor
que el gusto concede.
......Hablado el sol deshace su éxito. Artesanal voz
y redonda. Obispado que interpretan los vivientes
mientras la punta de pelo gris se repite en formas
de agotarme para sentirse avergonzado. Yo fui
avergonzado. Para imitarme, desnuda lengua del valle,
barriendo este animal en juego que recita la luz
(marino en años) de un puerto que interroga.
......Pero al otro estío vacilaba, más allá de la cabeza
guardiana, su peso comprendido. Y el lobo, que no me piensa,
alerta de músculo colmillazo. Y en el gruñido,
fuertes las patas tiesas: todos así.
......¿Diré que el lobo es un ácido corruptor y combativo?
......El miedo con la garganta hundida.
Su harto estómago asimilable. Letanía del cuerpo
que me acompaña en resistencia, puesto a no morir
mientras me alcanza llevar el rastro con párpados cerrados,
la trompa herida.
......Las hojas tenaces del lobo son yemas cultivadas
en el bastón tuberoso. Su fiebre asoma confundida
con el hombre de rodillas servidas en caer,
y maniatadas para su aliento que es odio tímido,
no abierto, errante por sudorosos cuartos
traseros y golpeados.
......De veras el hambre da su acento en el lobo.
......Y en la guarida al patio nuestro, de veras basta
despojarse por el otoño y re-crearse, ser rebasado.
......En cántico por el sonido oscuro
extrañamente anuda los azules juguetes de la tarde.
Luego sentado se incorpora al perro y lo seduce
con las rojizas gotas de su lengua, por el cuero lamidas,
y más adentro engorda, maduro por el tronco,
quizá perfecto bajo la sombra que entrega.


CABALLOS Y EN LA CRIN LA NOCHE

Caballos que la noche llevan a sus crines
y habitan de trotes la piel de la memoria
con chispas, coces, sudores al espacio,
se viran a mí. Sus marcas la pregunta abren.
La forma se pierde. Un largo quehacer de árboles
embosca el templo, y la oración suspende el trote
que deshace y le bebe piedras.
Soltarse de la mano caída que el pelo roza,
suspende un trote largo, extendido aún más.
Parece algo que el miedo dibuja sobre la blanca sombra
y disipa en agujeros de sombra densa
que existe cuando escucha un temblor
en ecos sostenido, y al límite color deriva:
Aquí, donde la forma cambia para tener
la taciturna condición que espera, que ofrece.
¿Qué regreso ofrece? si yo no evito (y lo parezco)
que atrás quede un desnudo cubierto por la hierba.



del libro Marabú, 2009 (inédito)
MARABÚ

Escribo como quien alza
hornos de marabú:
cada letra una espina
pues ya la inocencia
me sirve de poco. (Las vacas
que se lo comen
dan leche buena).


LAVARSE LAS MANOS

Acostado en la calle hay un hombre
que convulsiona con dolores en el pecho.
No se queja. Está sucio y maloliente.
Lo agarro por las piernas. Ayudo
a subirlo a un coche. Los caballos parten
al hospital. Cuando llegue a mi casa
me lavaré las manos cuidadosamente.


BELMONTE

Cuidaba animales en una granja del ejército
y una noche (veinte o treinta metros)
les disparé con mi carabina a dos hombres
que robaban encerrados en un rectángulo
de intensa luz amarilla. El impulso de matar
fue tan grande que no pude contenerme.
Cuando el humo y el fragor se disiparon
ya corrían por lo oscuro rompiendo miles
de ramas secas. Loma abajo. Como un incendio.
Los llamé y no se detuvieron. Volví a disparar.
Días después supe que eran hermanos.


EL POZO

Me ordenaron buscar agua
pero no confiaban en mí
y decidieron que uno de ellos
me acompañaría. El pozo
era circular y ancho
con el brocal de ladrillos.
Tuve que meterme dentro
agarrarme del borde
inclinarme y sacar el agua
con una lata sucia de conservas:
hasta que el bidón estuvo lleno.
Entonces para divertirse amenazó
con tirarme al agua. Paciente y asustado
le pedí que me ayudara a salir.
Por fin lo hizo. Me dio la mano y gritó:
¡Sube! Yo moví el torso fingiendo la subida.
Era el impulso que necesitaba para enviarlo
al fondo. Después le tiré el bidón a la cabeza:
a veces tengo buena puntería.

miércoles, 15 de junio de 2011

Pierre Bernet (Guantanamo, 1950)



Pierre Bernet Ferrand
(Guantánamo, 2.08.1950)

Poeta y pintor

Graduado de Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad de La Habana, 1978, es miembro, entre otras instituciones y organizaciones artísticas, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el Comité Organizador del Festival Internacional de Poesía de La Habana, el Registro Nacional del Creador de Artes Plásticas, el Proyecto Cultural SUR, y el Grupo de Artes Plásticas 10 de Octubre. Actualmente trabaja en el Instituto Cubano del Libro.

Ha publicado:

Asunto personal (Poesía), La Habana, 1990.
Oraciones del caminante (Poesía), La Habana, 1992.
Simple mortal (Poesía), La Habana, 1995.
La pura realidad y otros poemas (Poesía), Buenos Aires, 1995.
Identidad Nacional y poesía en Cuba (Conferencias), Universidad Nacional de La Plata, Buenos Aires, 1995.
Pan de mi (Poesía), Diputación de Córdoba, España, y Ediciones Unión, Cuba, 2006.

Su obra poética ha sido recogida, además, en diversas Antologías y publicaciones periódicas de Cuba y países iberoamericanos. Cuenta en estos momentos con cinco cuadernos de poesía inéditos o en proceso editorial.

Como pintor ha participado en más de 70 exposiciones personales o colectivas en Cuba, Canadá, Argentina, Brasil, México, Italia, España y Panamá. Varias de sus obras forman parte de los fondos de museos, galerías, centros sociales y culturales, y colecciones privadas en esos países y además en Estados Unidos, Francia, Suiza, Alemania, Austria, entre otros.

( Dirección de correo electrónico: pbernet@cubarte.cult.cu )




CONVERSANDO CON LA ALMOHADA

He descubierto mundos
tantos cielos
Ya no sueño con viajes siderales
ni indomables amazonas
de jugosas vulvas
para en interminables juegos de placer
sorprender los amaneceres
Mis ángeles
son ahora terrenales
mujeres de carne y hueso
la botella de buen vino
con que alivio mis oxidadas arterias
Porque no me queme la nostalgia
intento rescatar de su naufragio
aquel noviazgo de juventud
trunco por ninguna razón
ni voluntad de los amantes
Hoy es 2 de agosto
son las tres de la madrugada
y algún sinsentido me desvela
¡cómo luego
no rogarle unas gotas al rocío!


REFLEJOS

Mi imagen frente al espejo
miente
No es la del hombre desgastado
casi anciano que me muestra
Yo soy otro más joven
con melena hirsuta
y bigote enorme
a quien llaman conflictivo
A estas alturas
un reflejo así de mi
no va a engañarme
Todavía soy aquel
que baila Twist and Shaw
toda una noche
Mentira que sea este
a quien prohíben fumar
porque lleva una prótesis
por aorta
ni ese a quien las muchachas
devuelven sus piropos con sornas
un insulto
Va siendo hora entonces
de no tomar en cuenta los espejos
y como el pirata
desenterrando sus tesoros
hurgar mejor entre las fotos
que guardo en las gavetas.


POEMA DEL DÍA A DÍA

Sobre mi mesa de trabajo
un cuadro por terminar
y palabras
palabras que patinan
de una a otra hoja de papel
hacia el alumbramiento
o no del poema
Siempre sucedió de esta manera
porque con ellos son mis viajes
por parajes inalámbricos
en los que descubre mi imaginación
límites más lejos
un oasis
partos múltiples
la suma de sumas de más sumas
el torbellino de mí para conquistarte vida
y en tu nombre alcanzar lo bello
decir todo.


FRONTERAS

Ahí
entre los fuertes olores
de los barrios profundos
junto al bullicio de su gente
y los juegos al football de los niños
en las esquinas
Donde existan una cafetería
con fiambres de mala muerte
bares con ron y cerveza
para reventar los hígados
en moneda nacional
está anclada la verdadera ciudad
La otra muy pulcra
brillante como alhajas es paisaje
imágenes para fotos de los turistas.


POR LO VIVIDO

Porque conocí de los infiernos
cuando tuve sed
y no hubo un río
Porque sentí bajo mis pies
la hirviente arena de los desiertos
al sol flagelar mi espalda
y no hubo un árbol
ni llovía
Porque nadie preguntó por el olvido
ni estuvo a tiempo
para auxiliar a los sedientos de suerte
o dicha
Porque alguna vez
sucedió en nuestras vidas
escribo este poema.


A MANERA DE EPÍSTOLA

.............................................................. Para Jesús Cos Causse
............................................... In memorian

Querido Cos
ni sé si estas líneas semejarán los trazos de una carta
o más bien mi reproche a tu tanta despreocupación
y abandonarnos no a la manera de un hasta mañana
según las más elementales normas de cortesía
Guardo la aspiración de que llegues a leerlas
una vez concluyas los siempre engorrosos
trámites burocráticos
necesarios para fijar una nueva residencia
Pero desde ya quiero dejarte constancia
de lo impactante que para mi resultó la noticia
de que no compartiremos más
al menos por ahora
las botellas de Havana Club acostumbradas
cuando otro de tus ocasionales
pasos por La Habana
entre amigos que llegaban y marchaban
-estos últimos los menos-
pues siempre era nuestra ilusión
agotar temas
que total debíamos retomar día a día
mientras demoraba tu estancia entre nosotros
Yo por muy oscuro que pueda estar el cielo
de tu Santiago
no vestiré de luto
Sé conscientemente que tu vida
fue azarosa
caudal de mucho hacer
Revolución
Viajes
Casa del Caribe
Amigos
Ron y Cigarros hasta el hartazgo
pero sobre todo
Poesía

¡Tanta Buena Poesía!
con que nos acompañaste los mejores
también los malos momentos del espíritu
Ninguna otra cosa codiciabas
mucho menos la eternidad
y sin embargo se va contigo
La vida que a tu manera
quisiste llevar fue otro atributo
de tu permanente alegría
y no cuidar una salud
que poco te importaba
No hermano
no lloraré
tu placer de comportarte a la imagen
y semejanza de un Quijote negro
y por Rocinante cabalgar sobre tu tiempo
Claro que en próximas encuentros
extrañaré tu desgarbada figura
tu barbilla de ralos pelos
rememorando en ocasiones
un Ho Chi Mihn
pues de por ahí también tenemos todos
en nuestro ajiaco
No pensaré que para siempre has callado
porque por ti hablarán
unos versos
que nunca sacrificaste por tus hábitos
de arraigado santiaguero
No creo necesario juntar aquí más palabras
sólo entonces desearte
un buen retiro amigo
porque tu gran premio
fue la vida
y de la tuya en ningún lugar
vas a arrepentirte.

lunes, 30 de mayo de 2011

Juanita Conejero (La Habana. 1934)




Juana Elvira Conejero Teijeiro
(La Habana. 20.02.1934)

Poetisa, escritora, profesora y promotora cultural.

Doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de La Habana, conduce desde hace más de siete años la Tertulia de Arte y Literatura “Sol Adentro”, inspirada en el gran humanista mexicano Alfonso Reyes.

Ha publicado los poemarios:

Más allá del tiempo, Editorial Tinta del Alcatraz, Toluca, México, 2000.
Persistencia de la memoria, Editorial por Extramuros, 2007.
• Plaquette con selección de poemas del libro inédito “Bajo el reino de unos ojos”, colección “La hoja murmurante”, Toluca, México, 2008.
Décimas y poemas breves, Ediciones Doctum, México DF, 2009.
La palabra dicha a tiempo, Ediciones Doctum, México DF, 2010.
Selección de Sonetos, Ediciones Doctum, México DF, 2010.

Tiene inéditos los poemarios Un día cualquiera (para niños), Décimas para mi ciudad, Bajo el reino de unos ojos, Albatros, Vitral del ángel, y El mundo en la cima del olvido; así como dos libros de cuentos infantiles.

Además, poemas de su autoría aparecen en diversas antologías, revistas y portales de Chile, Cuba, España y México.

Su obra ha sido reconocida con:
• Premio de la Guardia de Honor “Rubén Darío”, Managua, Nicaragua.
• Tercer Premio Concurso Nacional de Poesía “Delia Carreras”, Matanzas, 1998.
• Primer Premio Concurso “Una Flor para Celia”.
• Mención Concurso Nacional de Poesía “Regino Pedroso, 2002.
• Mención Concurso Nacional de Poesía “Benito Pérez Galdós”, 2004.
• Finalista en el Concurso “La Gaceta de Cuba”.
• Primer Premio Concurso Nacional de Poesía “Rafaela Chacón Nardi”, 2005.

Página Web personal: http://wwwjuanitaconejero.com/

( Dirección de correo electrónico: jconejero@cubarte.cult.cu )




del libro “Persistencia de la memoria”, 2007
EL JARRÓN CHINO

El jarrón chino
cada mañana
esperaba las azucenas
de mamá.
Hoy anda sólo
de un lado para otro
desorientado.
Dicen los que saben
la historia
que ya no le importa
hacerse añicos.


ENTRE LOS DULCES CANTOS

Aquella boina negra del abuelo gallego
se me asoma a los ojos. Me dicta la memoria.
Se entrega a mi desvelo. Aquí está
su retrato lo guardo entre las cosas
que encierran mis secretos más cálidos.
Su bigote ancho y esponjoso
se acolchona a una antigua caricia.
Venía de tan lejos
cuando apenas un niño llegó con sus ansias
y aquí quedó vibrando
entre los brazos carnosos de mi abuela.
Ella tejió sus fervores y complació sus sueños.
Lo amó y yo pienso que debe amarlo
todavía quién sabe cuánto tiempo!
La raíz se prendió
al afán y creció el árbol con hojas
y con vientos. Mi abuela
hablaba catalán se lo enseñó su padre
que un día dejó también su puerto.
El bisabuelo no usaba boina negra.
Un recio bastón apoyaba
sus rápidos movimientos disfrutaba celoso
las tonadas que apenas eran entendibles
aunque alguna que otra lágrima las tarareaba
durante las tardes lluviosas de la villa.
Entre los dulces cantos las sardinas el vino
traspasando montañas apretaban el aire.
Remendaban sus cosas y leían versos
que nadie recordaba.
Hablaban gallego o catalán no importa
era una sola lengua que enlazaba dos mares.
Dos corrientes del norte del este y del oeste
de peces de palmeras de soles en la mina.
Ya no se oyen las voces.
Las viejas canciones se esconden
y se olvidan. Pero aquí está la boina
la abuela cubana-catalana con su eterno júbilo
y el bastón que asomado a la foto
aún sostiene la historia de mi vida.



en el plaquette del libro “Bajo el reino de unos ojos”, 2008
BAJO EL REINO DE UNOS OJOS

El tiempo ha corrido velozmente sin avergonzarse.
Soy como una simple hoja que vuela y cae masacrada
en el lodo ultraje de todos los inviernos.
Fui árbol frondoso casi imbatible sin temor a rocas
ni serpientes. Pude cavar hacia lo hondo la raíz
más profunda convencer multitudes enormes bostezos
solitarios y percibir los latidos de sedientas corolas.
Fui aquello y esto y mucho másfuriainmersa
en concha desafiante transgresora y en este minuto
corrido el tiempo la espina ponzoñosa duele.
Todo es memoria leyenda mito prendido a mis honduras
y esta ceiba que contemplo disipada a mis lados gime cuando
de polvo se hacen los almendros.
¿Y me pregunto? Si fui árbol ¿por qué una hoja masacrada
en el lodo? Si cavé en lo profundo ¿por qué tan fácil la raíz
salta a sólo un puño? No es posible. Mis ojos me anuncian
otros ojos mis manos se retuercen ante un adiós detenido.
Hay que seguir cavando hondo hay que agrandar de ardores
las cosechas hay que morder el trigo azul para que sane.
Hay que encontrar un nuevo Sol y un día sin destierro.
Es necesario armar de luces este rompecabezas de lunas.



del libro “Décimas y poemas breves”, 2009

Con la Habana voy cantando
una tonada de lunas
que renace en sus espumas
para que yo siga amando
y dance en giros rimando
en humedad sideral
con mi alga tropical
que enaltece sus aureolas
y adorna con sus farolas
la gloria de mi sitial.

La Habana se me parece
gallarda alerta doncella
giraldilla de una estrella
que sobre el aire se mece
y entre las aguas merece
ser la diosa en la frescura
de un manantial de locura
que al mundo de amor cautiva
y desde su vuelo altiva
lo mira con su ternura.

Ternura que me fascina
que me da fuerza me orienta
y me hace mucho más cierta
la verdad que la ilumina
una señal una mina
de valiente batallar
para saber demostrar
que nuestra tierra es así
dueña del sueño mambí
bien libre frente a la mar.


ooOoo

Nada me puede alejar
de tu paso en mis fulgores
amazona de mis flores
jamás te podré negar
que eres trote en mi cantar
y en mi afán con fiel intento
te encuentro como un aliento
que me alza en grito de vida
mientras la estrella atrevida
se adueña del firmamento.

El firmamento ya ves
nos invita en armonía
a hallar el rumbo la vía
una y otra y otra vez
a encontrar en la esbeltez
de la palma más cercana
ese rumor de mañana
cuando un canario armonioso
invita al cielo curioso
a amanecer en la Habana.

Me alumbras y me ennobleces
me haces cantar en tu puerto
me haces versar en tu huerto
me proteges me embelleces
una y una y mil veces
ciudad mía iluminada
que se lanza en su cascada
a conquistar lo imposible
lo imposible y lo posible
con el puño en su mirada.



del libro “Selección de Sonetos”, 2010
SONETO AL CHE

Me llegaba el silencio la agonía
de los pueblos sedientos de ternura
cuando tu voz de fuego y valentía
desplegó al pedregal la mano pura

y la extiendes la entregas de caricia
y en tu cuerpo de roble bien amado
se levanta la suerte de una brisa
que alienta de fragancia tu llamado.

Che de la Sierra y de los Andes hijo
conviertes el altar del crucifijo
en tu propia colina legendaria

y por mi amor sembrado en cada verso
te presiento en la estrofa luminaria
del poema crucial del Universo.



del libro “El mundo en la cima del olvido” (inédito)
ABRAZADOS Y SOLOS

Por eso soy así y no de otra manera.
Por eso te espero cada tarde sumida en mis solemnidades
y te busco en la roca o en un perfil de bruma
Nunca podré hallar lo que siempre he buscado.
A veces me refugio en el ánfora antigua
con restos de volcán y las llamas me encuentran
para quemar tu piel.
Por eso soy así aunque se abra la tierra
y la raíz de todas las memorias
no quiera regresar.
No importa. Aquí estamos abrazados al polvo
palpitantes de lluviaal suspiro del ruego
al temblor de los siglos. Tú y yo bajo los escombros
beberemos la noche cuando la luna fría
comience a sollozar impulsada de raras visiones
sedienta por vivir.

domingo, 15 de mayo de 2011

Luis Yuseff (Holguin, 1975)


Luís Yuseff Reyes Leyva
(Holguín, 1975)

Poeta y editor

Licenciado en Química Pura por la Universidad de Oriente, actualmente se desempeña como editor principal de Ediciones La Luz.. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

Tiene publicado los poemarios:
El traidor a las palomas (Eds. Holguín, 2002)
Vals de los cuerpos cortados (Eds. Holguín, 2004)
Yo me llamaba Antonio Boccardo (Eds. Almargen, 2004)
Esquema de la impura rosa (Eds. Vigía, 2004)
Golpear las ventanas (Ed. Letras Cubanas)
Salón de última espera (Editora Abril, 2007)
Los silencios profundos (Eds. Holguín, 2009)
La rosa en su jaula (Eds. Oriente, 2010)
Los frutos de Taormina (Eds. Matanzas, 2010).

Ha compilado la obra de escritores jóvenes, publicadas en los tomos El sol eterno (poesía), La isla en versos (poesía), Memoria de los otros (cuento), y Todo un cortejo caprichoso (narrativa).

Su obra ha sido distinguida con varios premios, entre los que se encuentran, el Ciudad de Holguín, Premio Alcorta, Premio Anual de Poesía América Bobia, y Pinos Nuevos, todos en el 2003; Premio Calendario, 2005; Premio Nacional de Poesía Adelaida del Mármol, 2008; Premio Oriente de Poesía José Manuel Poveda; Premio José Jacinto Milanés de Poesía, y el Premio de Poesía La Gaceta de Cuba, todos en el 2009. En el 2011 en Centro de Promoción del Libro y la Lectura en Holguín le entregó la Distinción Beby Urbino como reconocimiento a su labor en la promoción de la literatura holguinera y cubana.

Poemas suyos aparecen recogidos en varias antologías, revistas y periódicos de Canadá, Perú, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, España y Nueva Zelanda.

( Dirección de correo electrónico: yuseff@baibrama.cult.cu )



del libro “Golpear las ventanas”, 2004
CANCIÓN NAPOLITANA

Yo siempre quise tener un perro de aguas ladrándole a la soledad.
Y me fue dada una calle de mar anchísima
por la que parten cada año los amigos. El gris de su lejanía.
Cuerdas para atarme al pasado.

Los ojos verdes de Tania se parecen a Madrid.
Ajena y entrañable. En La Gran Vía. O en el Canal de Panamá, sacando su voz del pecho. Reconociendo la libertad nuevecita. El grito contra el enemigo común, por vez primera, sin altavoces. Sin ser convocada por los oficios del deber obligatorio. En nombre de/ por/ para/ con/ sin. Sólo una emoción real cuando me escribía “Mercedes cantó Dale alegría a mi corazón... Le saqué una foto que conservo aún dentro de mi cámara, pensando en ustedes y en los deseos de que estuvieran allí”.

Isell, en Viena, continúa enojada conmigo. Y la comprendo.
Como fe de vida me dejó un fragmento transcrito de Primavera con una esquina rota.
Y una última visita el día antes de marcharse a Austria.
A hacer muelles. Los resortes -dice- de su felicidad.

Lourdes dibuja sobre el papel de rosas en Isla Negra. Imita soledades con las fibras alcalinas.
Junto a mis afectos ha dejado un piano de barro. Una caricatura atroz. Y el hueco en la altanoche por donde se escapaba tomada de la mano por la tristeza de turno.

Mis amigos ya no se parecen a mis amigos. Han aprendido otras lenguas y beben agua embotellada. Tanto cambiamos de un lado y otro.
A veces deseo que nunca más regresen.
Creo que no me reconocerían.
También yo me he transformado.
Mi cuerpo se ha vuelto de agua. A diario me surca la estela.
Levanto señales de humo. Hago ondear el pañuelo en el aire
como en una canción napolitana...


NUEVO SALMO DE ASAF CONTRA EL ENEMIGO

………………………………Miró enloquecido los rostros plácidos de su pueblo
………………………………y de los músicos de Asaf. Inspiró profundamente y
………………………………de su corazón se elevaron unas terribles palabras...
…………………………………………………………….[ Robert Graves]

Odia al enemigo. Súmate al coro. Levanta tu voz contra el enemigo.
Envenena sus pozos. Que sus aguas se conviertan en manantiales de muerte.
Quema sus siembras. Que de noche mientras duerme
se le eche encima el terror mordiéndole los labios.
Que el fuego siegue sus cosechas. Y si alguna semilla útil quedara después de la devastación
si en la próxima temporada ves crecer sus trigales
desea que arrecien lluvias bíblicas. Abre diques. Desvía el cauce de los ríos. Envíale plagas.
Dificúltale el camino a tu enemigo.

Sírvele miel y granos a tus dioses.
En sus altares pide para tu enemigo todo el mal del mundo.
Desea que el vientre de su esposa se seque como una fruta madura al sol.
Que no le dé hijos para alegrar las tardes junto a la choza. Y si los tuviera
si los dioses no te escucharan deséale que una víbora muerda su talón. Que vaya al bosque por leña y distraído coma de algún fruto envenenado.

Levanta columnas de humo por el Norte. Ataca por el Sur.
Siémbrale la duda. Provócale el pánico. Créale el caos.
La desunión.
Divide a tu enemigo.
Levanta falsos testimonios. Que sus aliados lo culpen.
Le maldigan.
Le den las espaldas.
Coloca bajo su almohada la prueba del crimen. Distínguelo.
Deja que juzguen inmerecidamente a tu enemigo.
Que lo condenen a morir de sed/ de hambre.
En sus bodegas remueve la serenidad lacustre del fermento de los vinos (La sangre que bendice la mesa donde come). Y derrama el viejo amargo vino del rencor sobre su pan.
Pudre sus levaduras. Que no tenga cómo invocar a su dios. Fuego para calentar los huesos de los suyos. Mesa donde sentarse a comer en paz.

Deséale la muerte al más viejo de su casa.
Que se quede solo el sicomoro donde se recostaba cada tarde.
Y que el sicomoro dure muchos años para que le recuerde que en ese sitio su padre sembró un imposible.
Hiéndete en el recuerdo que más le duela.
Derrama sal sobre su herida. Insiste.
Que cada nuevo día sea una hornada de humillación para tu enemigo.
Apedréale los perros. Deja los cadáveres hinchados colgando del robledal florecido junto al camino.
Que la jauría llegue a los prados donde a una palmada los conejos levantan las orejas y saltan al oleaje infinito de las yerbas.

No descanses. Odia a tu enemigo.
Que al cruzar el iris sobre los campos encuentre muertas sus palomas.
Que los patos salvajes coman peces amargos.
Que las lagunas se sequen. Se vuelvan de sal los campos.
Que no obtenga ni fruto ni sombra.
Que un rayo abra en dos el pecho a su caballo.
Que no tenga paz el hombre al que tanto odias.
Con ese odio visceral. Telúrico. Capaz de detener el rumbo de los vientos.
Cambiar el curso de las noches y los días. La órbita a los astros.
Encárgate de que sus aliados no le escuchen.
Hazlos sordos a su lamento. Sordos. Y mudos. No permitas que tu enemigo en la hora de su muerte tenga una palabra de consuelo junto a la cama.

Ódialo. Mancha su camisa blanca. Levanta arcos de triunfo sobre su derrota. Piensa que en tu caso él haría lo mismo.
Y prepárate para el día que lo veas finalmente junto a la choza hecha cenizas surgir de entre las huestes vencido. Dar un último paso al frente.
La espada clavada en la tierra. Y el carcaj vacío.
Prepárate para el día en que lo veas echarse sobre el cadáver del más pequeño de su casa y rasgarse en prueba de dolor los vestidos poseído por ese dolor hondo que le ha dejado sin fuerzas para pedir que le mates. No te apiades. No abdiques en ese último minuto. No revientes su cabeza.
Tendrás que ser tan cruel como hasta el momento.
Déjalo con un nudo latiéndole en la garganta. Apretándole el pecho.
Pero si por alguna inesperada razón te domina la piedad
y recuerdas que «el dolor donde esté es tierra santa»
no perpetúes su pena. Que no vacile tu mano...
Que de regreso a la choza donde te aguarda el aceite para curar las heridas puedas echarte a dormir en paz entre los paños. Y en el sueño
al mirar atrás hundiéndote como una barca en la noche
encuentres tu corazón bajo los astros
pastando mansamente junto a las bestias luminosas de la inocencia.



del libro “Vals de los cuerpos cortado”, 2004
KODAK PAPER I

Hay días en que me prohíbo tener amigos.
Sin embargo tengo amigos. Los he amado con el ardor de la pólvora mojada en la garganta. Y así lo digo. Con el delirio del que está viviendo sus últimos días. Y posee sólo algunos pájaros muertos que alimenta entre las manos.
Cosas sin sentido. Tal vez porque no tienen ya sentido
las cosas. Y duele como si pegara el rostro al fuego de la lámpara donde ardía la mariposa de tus juegos nocturnos.
De tu llegada a deshora. Pidiendo un poco de conversación.
Palabras que sirvieron de consuelo para que el deseo no terminara entristeciéndonos.
Soledad del tercero. Que podías ser tú. O yo.
Todo dependía de la habilidad con que desplazabas las sombras sobre la cama.
Cosas que sólo entendemos los dos. Sabes cuánto oprimen.
Hubiera querido celebrar juntos el año del conejo.
Bebernos de un golpe las tristezas como en los tangos de Contursi.
Tenerte por sabio y hermoso. Recibirte con la noche rezumando en el cristal de la taza donde bebías el primer café de la mañana.
Tenías peces. Cerámicas. Grafitis en las paredes. Me imitabas.
«Uno termina pareciéndose a lo que ama» (recuerdas).
Cómo temblaba tu voz. El plomo de la traición cuajando.
Y unas pocas palabras para justificar.
Palabras que terminaron por confundirnos.
Tratando de escribir el nombre de las ciudades
a las que soñabas (sueñas) partir algún día.
Groningen. Hamburg. Poznan. Países de hielo.
Versos que serán de agua entre tus manos.
Altas cumbres y tú que pedías un poema para el amor
que hace figuras de barro.
País de hielo. Miro la fotografía donde posas.
Llevas mi camisa negra.
Tratas de hurgar en la lujuria balcánica. La punta del deseo.
El labio que escupa sobre las sábanas tu esperma.
País de hielo ya nada puedes hacer
para acabar con los días en que me prohíbo tener amigos.



del libro “Salón de última espera”, 2007
NEGRA LECHE DEL ALBA TE BEBEMOS AL AMANECER
(Oración para pedir la rosa de nadie)

I
Bebiendo a sorbos de muerte, la negra leche del alba, estaba yo contemplando las rosas que me han tocado en este mundo y por las que Dios viene a la tierra, sin el temor de perder el camino que lo llevará de vuelta a las estancias donde sabe estarse quieto.
Allí, a la intemperie, contemplé la rosa suicida de Yukio Mishima, la rosa de oro de Beijing, y la rosa radiactiva del país de los soles rasantes.
Junto a los márgenes evidentes de la sobrevida, estaba yo, pidiéndole una rosa verdadera a Santa Teresita de los Cementerios y le pedía, además, que me ayudara a creer siempre en el gran Amor que Dios me tiene, de modo que yo pudiera echar una mirada a mi alrededor con la paz de los vencidos y la fe de encontrar en las rosas que se me mostraban la flor perdida, la innombrada rosa del Poeta muerto. Pero, en su lugar, se me mostraban todas las rosas del mundo, la rosa escrita de Amherst -la rosa de Emily Dickinson- y la rosa de arena, la rosa de Beirut.
Abrían también a mis pies, la rosa imperial austríaca; la rosa cruzada, la flor negra y la rosa del Ponto Euxino que alabara Ovidio en su exilio. Otras, en cambio, se negaban a ser miradas, como la rosa hermética de la Cábala y la rosa mágica y secreta de los judíos.
Ya me marchaba a las horas brutales de la autocompasión, cuando una rosa, al centro de la noche umbría, se alzó como una estrella de sangre sobre los coágulos de la aurora. Y allí estaba frente a mis ojos, resistiéndose al fuego sobre un montículo de cenizas, la rosa de nadie, que resultó ser nada menos que la rosa de Paul Celan.

II
Paul Celan aparta el coágulo de los labios, la rosa de las ruinas; sopla en la jarra donde bebe y su aliento acompaña la mordida al fruto de los mudos, al corazón que mastican sus asesinos, en silencio.
Abre las páginas del diario. Apunta: “
Una sombra sobre las aguas
del Sena es una imagen fácil de retener en el papel callado
...”
Paul Celan proyecta a la masa líquida el cuerpo de un hombre.
Y ese hombre escribe cantos por doquier.
Cómo es posible escribir versos, Dios mío, no antes o después
sino durante la concentración de las almas, cuando los días se
pegan con un hilo gelatinoso al cráneo.
Por último, lee a Hölderlin: «
A veces el genio cae en la oscuridad
y se hunde en el oscuro pozo de su corazón
».

III
Su corazón se hunde.
El otoño comienza a dictarle monótonamente una frase:
«Tiempo es de que sea tiempo».
Y mira a la tierra con un dolor humano.
Es el tiempo en que deben florecer los almendros,
las piedras dar fruto suave,
conversar y luego escribir un poema,
sin levantar sospechas.

IV
Cómo escribir un verso.
Me aparto el hambre con un golpe de ojos en la garganta y
concluyo: «
Escribir un poema después de Auschwitz es
bárbaro
» (Theodor Adorno).
Por eso no escribo, dejo gotear la negra leche de los labios
negados a beber, sincronizo los relojes, decido por un tiempo
que habrá de llegar como un golpe de agua o como el río que
devuelve sobre los bancos de arena a sus difuntos.

V
Santa Teresita de los Cementerios, pido para nuestros muertos,
la rosa que habrá de acompañarlos mientras duren los días de
Paul Celan sobre la tierra.



del libro “Los silencios profundos”, 2009
EFECTO CAFÉ BULEVAR

……………………….Y todo está dispuesto de este modo,
………………….........……..para que no salgamos del mágico círculo.
…………………………………………….[ Ossip Mandelstam ]

…………………….....……………..Para Gabriel una isla propia.

Entro. Pido el último café. Elena Burke es un recuerdo.
Todo es frío bajo los toldos.
Por momentos la lluvia de tránsito nos obliga a adentrarnos.
Descendemos a otros arcos protectores.
Patio interior de piedra. Asfixiante.
Aquí se vive arduamente. Se hace un espacio
a cada provincia. Y otra se acerca mientras pides un café.
A cambio de una moneda tendrás la joya blanca
entre tus manos. Es amargo el trago para beberlo despacio.
Ha de ser despacio para que el trago baje amargo.
Y comienzas a conversar. Pues aquí se habla vivamente.
Interrumpidos por la mano que pide con hedor e insistencia.
(También mi mano es pobre y la guardo bajo la madera).

A veces soy interrogado como cualquier ciudadano
que bebe su café. Su trago amargo. Y respondo.
Me identifico con habilidad para no agotar el tiempo.
Bajo la luz todo es minuto tras minuto
un detenimiento innecesario. Una espiral que se verticaliza.
Y asciende. Asciende el humo del café.
Y justificas los desplomes. Demasiado recientes que somos.
De ayer mismo. Amar es una isla.
Y morir es adentrarse a la mar coagulada.
Un aroma de azucenas. Un estarse quieto bajo los toldos.
«De transparencia en transparencia» obnubilados.
Viejo Eliseo que bebes tu café. Tu trago amargo.

Aquí vienen a morir los poetas.
Y un ángel fatigado vuela bajo otro cielo. Y otro ángel
comienza su discurso en el sopor de las fabulaciones.
Otro revienta su cabeza contra el asfalto.
Llora otro de rodillas. Y el pez angelecido se muere de tristeza.
Alza su vuelo bajo el cielo empedrado
de Madrid. Sin voz. Sin alas. «Hasta de espaldas se ve
que está llorando». Pero todavía hay tiempo.
Bebamos el último café mientras María Teresa nos canta.
Qué cante el Benny su página ruinosa.
Qué Bola sea una flor negra sobre el piano.
Qué Celeste rompa el adoquín con su paso.
Que aquí cada poeta tiene su caballo blanco.
Su leopardo. Su canario. Sus dos patrias.
Que el cuerpo de una isla no se sostiene sin un buen verso.
Pues sobrevivir bajo los toldos es una fiesta.
Y cada fragmento de imán transmuta en oro.
La Bella Cubana bebe en su Capilla de Cobre el trago de café.
Su trago amargo. (Transformada la medialuna
bajo sus mínimos pies el aroma de las mariposas
se confunde perversamente con el vuelo del colibrí).
Flota una tabla en la bahía. Es tiempo de pedir
por nuestras vidas. Y pedimos confusamente.
Casi sin darnos cuenta a cada paso.
«
Flor de isla, tú te ofreces aromática y gentil
como una taza de café
». Tú despides a la mujer coronada
con laureles ─«ni libre es ni la prisión la encierra»─.
Sus huesos se pudren donde la tierra es menos blanca.

Porque en verdad nunca fueron tan importantes los poetas
como en este Café bajo los toldos. Decadentes. Y felices.
Pero de improviso algo se transforma tras las rejas.
Y te hace pensar que de nada sirvió la culpa
de Juan Clemente Zenea. El destierro de Heredia.
La muerte de Plácido. Las cartas de amor de Juana Borrero.
Ni el pulmón asfixiado de Lezama.
De nada sirvió que Julián del Casal se muriera de risa.
De nada ha servido escribir un buen poema
cuando Fina anuncia su «dulce nevada». Y la nieve
comienza a caer sobre los toldos.

Este Café no es el sitio de siempre.
El sol sobre el mármol blanco se evapora.
Y quiero marcharme. Escapar del frío. Esta no es mi sangre.
Prometo no regresar. (Vuelve el agua inmarcable
a la arena. El mar entre las tazas conforma
un plano alucinante). Sobre la mesa roja ya estoy de vuelta.
Ya entro a los círculos de hierro como un animal viciado.
Nuevamente. Y pido el último café. Y otro. Y otro…
.